Bitcoin se mantiene por encima de u$s65.500 este lunes, su nivel más alto desde principios de junio, después de que se despejaran simultáneamente los dos principales obstáculos estructurales que venían presionando al mercado. El precio llegó a tocar u$s66.157 en la madrugada de Nueva York, consolidando una suba de alrededor del 4% respecto al cierre del fin de semana.
El contraste con lo que pasó hace apenas dos semanas es marcado. El viernes 5 de junio, BTC había llegado a perforar los u$s59.101, su nivel más bajo desde octubre de 2024, en medio de una corrección que llegó a acumular un 18% en una sola semana. Desde ese mínimo, la recuperación ya acumula casi un 13%.
Lo curioso es la intensidad de la reacción. Bitcoin no celebró el acuerdo con Irán porque el mercado fue entrenado, dolorosa y recientemente, a no confiar en titulares de cese al fuego, porque el acuerdo es más débil de lo que sugiere la palabra "completo", y porque las fuerzas que realmente están fijando el precio de Bitcoin ahora están en Washington y en la Reserva Federal, más que en el Estrecho de Ormuz.
El catalizador principal del rebote fue el anuncio de que Washington y Teherán alcanzaron un acuerdo para detener la confrontación y reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía crítica para el comercio energético global por donde pasa aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo.
Donald Trump confirmó en Truth Social que el acuerdo incluye la reapertura del estrecho, y que tras la firma del viernes "el petróleo fluirá de nuevo en ambos sentidos para la región y el mundo". La firma formal está prevista para el 19 de junio en Suiza.
La reacción en el mercado energético fue inmediata y contundente. El crudo WTI cayó alrededor de 3,2% hasta u$s84,88 por barril, su nivel más bajo desde mediados de abril. El crudo Brent retrocedió más de 4%, dirigiéndose hacia los u$s83 por barril, mientras los traders desmontaban la prima geopolítica acumulada desde finales de febrero.
Ese alivio energético tiene una consecuencia directa sobre la lectura macro: cuando la energía se abarata, baja la presión inflacionaria, lo que en teoría le da más margen a la Fed para pensar en recortes de tasas. "Cuando la energía se abarata, baja la presión inflacionaria, lo que en teoría le da más margen a la Fed para pensar en recortes de tasas", advierte a iProUP el analista financiero Emiliano Luque.
Entretanto, las acciones asiáticas subieron con fuerza (el Nikkei 225 se acercó a un cierre histórico) y los futuros del S&P 500 avanzaban entre 1% y 1,2%, mientras el dólar retrocedía frente a sus principales pares.
El comportamiento de Bitcoin durante todo el conflicto fue consistente con esa lógica de activo de riesgo. Cuando las tensiones EE.UU.-Irán escalaron, BTC cayó junto a las acciones. Cuando Trump anunció el acuerdo, subió 3% en línea con el Nasdaq. Es decir, un movimiento típico de activo de riesgo, no de refugio de valor.
Los ETFs vuelven y las ballenas dejaron de vender
Más allá del precio, hay dos señales de flujo que los analistas venían esperando como condición para hablar de un piso real.
Los ETFs spot de Bitcoin rompieron una racha de cinco días de salidas el 13 de junio, con u$s85,8 millones en entradas netas (la cifra diaria más fuerte en aproximadamente cuatro semanas). BlackRock con su fondo IBIT lideró con u$s58 millones, y Fidelity con FBTC sumó u$s42 millones. Esa racha negativa había sido la peor desde el lanzamiento de los ETFs en 2024: 13 sesiones consecutivas que produjeron en conjunto u$s4.400 millones en salidas netas.
En paralelo, el comportamiento de los grandes tenedores de Bitcoin cambió de forma abrupta. Según CryptoQuant, los días de moneda destruidos (CDD) de las ballenas (es una métrica que mide cuánto tiempo estuvieron inactivos los fondos antes de moverse) se desplomaron de 2,16 millones a cerca de cero (33.000), mostrando que la venta de holders de largo plazo cesó por completo.
Strategy, la compañía de Michael Saylor, declaró que adquirió otros 1.587 BTC la semana pasada, confirmando lo que su tuit de "puntos naranja" había anticipado días antes. Geoffrey Kendrick, jefe de investigación de activos digitales de Standard Chartered, lo resumió con una frase que ya circula en todo el mercado: "El invierno terminó. Bienvenidos de nuevo a la primavera cripto".
El obstáculo que decide todo: la Fed de Warsh con inflación al 4,2%
Acá está el centro de la tensión de esta semana. De las dos fuerzas que produjeron la peor racha de salidas de ETFs en la historia de estos productos, la geopolítica ya se resolvió. La política monetaria, no.
El miércoles 17 de junio, la Reserva Federal celebrará la primera reunión del FOMC liderada por Kevin Warsh como nuevo presidente, en un contexto que el analista cripto Pedro Martínez describe a iProUP como "un punto de inflexión importante". El problema es que los datos recientes no le dan margen a Warsh para ser conciliador.
El IPC de EE.UU. trepó al 4,2% interanual en mayo, su nivel más alto desde abril de 2023, acelerándose desde el 3,8% de abril. La inflación subyacente (es la que excluye energía y alimentos) se ubica en 3,2% en términos de tres meses anualizados y 3,1% a seis meses, ambas por encima del 2,9% interanual. A eso se suma la creación de 172.000 empleos no agrícolas en mayo, un dato que sostiene el consumo y reduce los incentivos para que la Fed baje tasas.
Martínez anticipa que la Fed podría "eliminar el sesgo expansivo de su declaración de política monetaria y dejar claro que los recortes de tasas ya no son inminentes", aunque la herramienta FedWatch de CME Group asigna más de 98% de probabilidades a que las tasas se mantengan sin cambios en el rango de 3,5% a 3,75%.
El riesgo no está en la decisión (que el mercado ya descontó) sino en el tono. "Si se muestra demasiado conciliador, corre el riesgo de que el dólar se hunda. Si se muestra demasiado belicista, corre el riesgo de molestar a la administración que lo llevó al poder", plantea Martínez sobre el dilema de Warsh.
Los niveles técnicos que definen el corto y el mediano plazo
Para el corto plazo, el mapa técnico está sorprendentemente alineado entre distintos analistas. Los u$s65.000 actúan como soporte inmediato a defender. Si la Fed da un tono moderado o señala que el camino de tasas se mantiene estable, Bitcoin podría atravesar la resistencia de u$s66.200 y abrir el camino hacia u$s67.500-68.000.
Hay además una señal de cautela on-chain que contrasta con el optimismo de las ballenas: la demanda aparente de Bitcoin (la diferencia entre la emisión de monedas nuevas y la oferta inactiva por más de un año) sigue siendo negativa, algo que históricamente coincidió con mercados bajistas.
Según Emiliano Luque, esto sugiere que Bitcoin puede no estar bajando simplemente "porque el ciclo lo dice", sino "porque el crecimiento de la demanda se desaceleró, lo que podría incluso anular la teoría del ciclo de cuatro años".
Para el corto plazo, la foto es relativamente simple: si Warsh confirma este miércoles que el ciclo de recortes sigue vivo aunque pausado, Bitcoin tiene el camino relativamente libre hacia u$s68.000-69.000, apoyado por ballenas que ya dejaron de vender y ETFs que volvieron a comprar.
Si en cambio la Fed retira el sesgo expansivo de su comunicado en un contexto de inflación al 4,2% (el escenario que los expertos entrevistados para este artículo consideran más probable), el rebote de esta semana corre el riesgo de quedar como una nota al pie en lugar de un punto de giro.
Para el mediano plazo, la pregunta no es si Bitcoin puede subir, sino si puede hacerlo formando máximos más altos en lugar del patrón de máximos decrecientes que viene mostrando desde octubre. Esa respuesta no se va a conocer esta semana. Se va a conocer si, llegado el momento, BTC logra acercarse a los u$s83.000 sin fallar antes. Hasta entonces, cada rebote (por bienvenido que sea) sigue siendo una pregunta abierta, no una respuesta.