La inflación de mayo fue de 2,1% y acumuló un 33,2% interanual, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El acumulado de los cinco meses del año refleja un alza de precios de 14,7%, y el dato representa la cifra mensual más baja desde septiembre de 2025.
La inflación núcleo rompió el piso del 2% por primera vez en el año y registró un 1,9% mensual, cuatro décimas menos que en abril (2,3%).
Los precios estacionales marcaron el mayor incremento con un 3,5%, impulsados principalmente por las verduras, mientras que las frutas mostraron deflación por cuarto mes consecutivo.
El número llegó en el límite inferior del rango proyectado por las consultoras —que estimaban entre 2,1% y 2,5%— y constituyó una sorpresa favorable respecto a las expectativas del mercado.
La coincidencia entre el dato del IPC y el upgrade de S&P Global Ratings —que elevó la calificación soberana de Argentina de CCC a B- pocas horas antes— convirtió esta jornada en una de las más relevantes del año para los mercados locales.
La división de mayor aumento en el mes fue Comunicación (3,4%), seguida de Educación (2,9%). El caso más llamativo a nivel de productos fue el tomate redondo, que según el INDEC subió un 62,8% en mayo, pasando de $1.704 a $2.775.
En el extremo opuesto, Carnes —de significativo peso en la canasta familiar— registró su segunda desaceleración consecutiva, situándose en apenas un 0,3% mensual, tras haber sido fuente de presión inflacionaria hasta marzo.
Qué dicen los especialistas sobre el IPC y cuál es el piso "duro de roer"
El análisis de Estrategias de Inversión de IOL inversiones al que accedió iProUP precisa que la desaceleración del nivel general estuvo explicada por la convergencia de múltiples factores.
En el segmento regulado, Transporte moderó su incidencia una vez superado el shock inicial: los combustibles subieron un 1,7%, aportando tan solo 0,1 p.p. al nivel general —frente a los 0,3-0,4 p.p. registrados en los dos meses previos—.
El transporte público capturó un ajuste rezagado de 3,6%. La división Vivienda desaceleró casi 1,0 p.p. respecto al mes anterior, al pasar de un ajuste tarifario del 4,2% a 1,8%.
Las divisiones Prendas de vestir y calzado, Educación y Restaurantes y hoteles también contribuyeron en conjunto a la baja, con una incidencia combinada 0,3 p.p. menor a la observada en abril.
Por primera vez en lo que va del año, los agentes del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) no modificaron sus expectativas de inflación al alza, manteniendo prácticamente sin cambios sus proyecciones de abril.
El "Top 10" de estimadores corrigió sus proyecciones a la baja entre 0,1 y 0,2 p.p., y la mediana del REM estima un 2,1% para junio, ubicándose por debajo del 2,0% hacia agosto.
El economista Iván Cachanosky, de la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo que "el apretón monetario del BCRA empieza a surtir efecto y un mercado cambiario calmado deja un junio sencillo para extender la paz cambiaria. En lo que resta del año, la inflación seguirá bajando y probablemente cerrando el año en torno al 26% anual".
Bonos CER: el TZXS8 y el TZXO6 como opciones de cobertura en el tramo medio
Austín Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, resaltó que los bonos CER de la parte media de la curva lucen atractivos porque permiten capturar tasa real positiva y, al mismo tiempo, mantener cobertura frente a una eventual persistencia inflacionaria.
"Con el nuevo dato de inflación y un dólar que se mantiene relativamente estable, seguimos viendo valor en estrategias de carry, aunque con una selección más fina de instrumentos", indicó.
Dentro de esa estrategia, recomendó particularmente el TZXS8, que actualmente rinde en torno a CER 7% TEA, un nivel atractivo para inversores que buscan devengar en pesos sin quedar completamente expuestos a una licuación por inflación.
"La estabilidad cambiaria refuerza el atractivo del posicionamiento en pesos, ya que reduce el costo de oportunidad frente al dólar y sostiene el incentivo a permanecer en instrumentos de tasa real", completó Maquieyra.
En paralelo, desde Estrategias de Inversión mantienen una postura cauta respecto a las curvas en pesos y se sienten cómodos dentro del tramo medio de la deuda CER por su cobertura.
Su "top pick" es el TZXO6, con cobertura de inflación hasta agosto, un instrumento que combina protección frente a la inercia inflacionaria con un horizonte temporal manejable.
"La inflación se enfrentará a un piso duro de roer en el rango del 2,0%", advirtieron, y precisaron que para lograr una consolidación por debajo de ese umbral será necesaria una desaceleración de los precios subyacentes.
La estacionalidad de junio suele introducir menor presión, por lo que el próximo dato se esperaría cercano al 2,0%, y la proyección del REM sitúa la inflación en el rango del 1,8-1,9% hasta fin de año.
Renta fija en dólares: Bopreal, AL30 y GD46 según el perfil de riesgo
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, destacó que hoy la atención de los inversores está puesta principalmente en la renta fija en dólares.
Dentro de los perfiles más conservadores, la preferencia sigue estando en los bonos de corto plazo con vencimientos previos a 2027, como el Bopreal Serie 1 (BPOD7) o el Bopreal 2027, que actualmente ofrecen rendimientos cercanos al 5% anual en dólares.
Aquellos inversores dispuestos a asumir algo más de riesgo y extender su horizonte más allá del próximo cambio de gobierno están comenzando a posicionarse en el Bopreal 2028 y el AL30.
Para perfiles moderados, las alternativas más elegidas continúan siendo el AL30 y el AL35, mientras que los inversores más agresivos siguen encontrando valor en los bonos de mayor duration, como el AL41 y el GD46, que presentan mayor potencial de apreciación ante una eventual compresión adicional del riesgo país.
En renta variable, las acciones que más interés despiertan son las vinculadas al sector financiero: Grupo Financiero Galicia, Banco Macro y BYMA lideran las preferencias. Dentro del segmento de utilities, Edenor y ECOGAS continúan mostrando atractivo para los inversores.
En líneas generales, las carteras siguen combinando bonos soberanos en dólares y acciones vinculadas al crecimiento de la economía argentina, con especial foco en bancos y empresas de servicios públicos.
El upgrade de S&P y el GD41: la recomendación estrella tras la doble señal del mercado
Marcos Montero, Sales Trader en Balanz, describió la jornada como una de fuerte rally en el mercado de deuda argentina, potenciada por la doble señal del día: el IPC de mayo en 2,1% y el upgrade de S&P Global Ratings que elevó la calificación soberana del país de CCC a B-, con perspectiva estable.
El impacto fue inmediato: el Global 2041 (GD41D) avanzó casi 3% en la rueda, el Global 2035 (GD35D) subió 2,47% y el Global 2038 (GD38D) ganó 2,32%.
"El cambio no es cosmético, es la segunda validación formal de que el proceso de corrección macro y recomposición de reservas empieza a ser percibido como sostenible por evaluadores externos. Históricamente, upgrades del soberano generan ventanas de compresión en high yield corporativo argentino, especialmente en emisores exportadores", explicó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
Con esta mejora, la Argentina acumula dos calificaciones en B- de las tres agencias más importantes: S&P se suma a Fitch, que había otorgado el mismo upgrade semanas atrás. Según Montero, la mejora se sustenta en tres pilares: el equilibrio fiscal sostenido, la mayor capacidad del Gobierno para refinanciar vencimientos y el alto nivel de acumulación de reservas internacionales —el BCRA lleva más de USD 10.200 millones en compras netas en lo que va de 2026.
Uno de los efectos más relevantes tiene que ver con los mandatos de inversión de grandes fondos institucionales: muchos tienen restricciones que les impiden invertir en activos por debajo de cierto umbral de calificación, y el B es uno de esos pisos.
Daniel Chodos, Jefe de Research de Dhalmore Capital, señaló que "los bonos soberanos argentinos operan con spreads cercanos a los 500 puntos básicos, un nivel elevado para un país con calificación B-", y estimó espacio para una compresión hacia la zona de 400-450 puntos básicos en una primera etapa.
GD41, TLCM y YMCU: las apuestas concretas de Balanz para capturar la compresión
Dentro de este nuevo escenario, Montero indicó que el GD41 sigue siendo la recomendación principal dentro de la curva soberana en dólares. Cotiza con mayor descuento relativo —precio actual: $77,49, paridad 76,1%— y ofrece el mayor potencial de apreciación por compresión de spreads en la convergencia hacia niveles B-. Con una duration de 5,75 años, es el tramo de la curva más sensible a esa reducción del riesgo país.
Según cálculos de Research Mariva, bajo un escenario de normalización de la curva soberana hacia rendimientos cercanos al 8%, los bonos GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial alcista, en torno al 14%. Si la convergencia fuera hacia rendimientos del 6%, el GD41 y el GD46 ofrecerían retornos de capital de entre 23% y más.
Para inversores con mayor aversión al riesgo o que operan vía MEP, los bonos de ley local AL29 y AN29 también ofrecen valuaciones atractivas, aunque su menor liquidez puede limitar los movimientos.
En el plano corporativo, Balanz sigue prefiriendo Telecom 2031 (TLCM), YPF 2031 garantizado (YMCU) y Vista 2031 (VSCV), todos emisores de alta calidad bajo ley de Nueva York, con fundamentals sólidos y contexto macro favorable.
En deuda en pesos, la recomendación pasa por el bono dual TXMJ9: al ser un instrumento largo, tiene menor sensibilidad al ajuste de tasas en el tramo corto y medio, y su componente TAMAR gana valor si las tasas cortas suben, otorgando una opcionalidad que los bonos de tasa fija pura no ofrecen.
Para el tramo más corto, con fines de manejo de liquidez, Balanz prefiere el X31L6, que a los precios actuales rinde apenas por encima de la LECAP equivalente, siendo la alternativa más eficiente para ese segmento de la curva.
La oportunidad de arbitraje en la curva dólar linked: el TZV26 y el sintético al 25% TNA
Más allá del rally en soberanos, Montero identificó una oportunidad puntual en la curva dólar linked. El BCRA viene siendo un oferente activo en esa curva, ofreciendo en el mercado secundario bonos de cobertura cambiaria con el objetivo de absorber pesos y evitar que ese flujo se vuelque directamente a la compra de dólar MEP o CCL.
Esta participación sostenida del Central como vendedor de cobertura genera una distorsión de precios que abre una ventana de arbitraje concreta.
El caso más claro está en el bono dólar linked de vencimiento junio 2026 (TZV26), cuyo precio se encuentra deprimido en relación al contrato de dólar futuro de Rofex con el mismo plazo.
La diferencia entre ambos permite armar un sintético que rinde aproximadamente 25% TNA, con cobertura cambiaria incorporada: la operatoria consiste en comprar el TZV26 y vender el futuro de dólar junio en Rofex, capturando la diferencia de precios al vencimiento.
Montero anticipó que esta dinámica no es un evento aislado. Una vez que el TZV26 venza, el fenómeno debería trasladarse a la letra dólar linked D31L6 de julio y, posteriormente, al nuevo bono con vencimiento agosto 2026 licitado ayer por el Tesoro, que también quedaría presionado por la misma lógica.
En la medida en que el BCRA mantenga su estrategia de ofrecer cobertura corta para contener la demanda de divisas, la oportunidad de armar sintéticos con rendimientos superiores al mercado debería seguir estando disponible en cada nuevo tramo de la curva.