Musk, que actualmente posee casi la mitad de SpaceX, mantendrá el control de casi la mitad de las acciones totales después de la oferta.
Sin embargo, algunas de esas acciones son participaciones especiales con mayor poder de voto: Musk controlará el 82,4% del poder de votación tras la OPV, según el expediente presentado ante la SEC.
Starlink, xAI y cohetes reutilizables: los tres motores del negocio de SpaceX
La operación también prevé una opción de sobreasignación para los bancos suscriptores que les permitiría comprar 83,3 millones de acciones adicionales al precio de la OPV, algo que elevaría el tamaño total de la operación a aproximadamente u$s86.000 millones si se ejerciera en su totalidad.
SpaceX opera tres segmentos de negocio diferenciados: Servicios de Lanzamiento —cohetes comerciales y gubernamentales para la NASA, la Fuerza Espacial de EE.UU. y operadores de satélites comerciales—, Starlink —banda ancha satelital que ya sirve a 10,3 millones de suscriptores en más de 100 países al primer trimestre de 2026— y xAI, el segmento de inteligencia artificial incorporado a través de la fusión con la empresa de IA de Musk en febrero de 2026, que suma el centro de datos Colossus con más de 220.000 GPUs de Nvidia.
Starlink es el único segmento rentable del grupo: generó u$s11.400 millones en ingresos —el 61% del total— y u$s4.400 millones de beneficio operativo en 2025.
Los ingresos totales de la compañía alcanzaron los u$s18.500 millones en 2025, un crecimiento de 33% interanual, aunque la empresa registró una pérdida neta de u$s4.900 millones ese año, impulsada por los costos de infraestructura de xAI y el desarrollo de Starship. SpaceX adquirió xAI en un acuerdo en acciones que valuó la entidad combinada en u$s1,25 billones, con SpaceX valorada en u$s1 billón y xAI en u$s250.000 millones.
El objetivo declarado es construir centros de datos orbitales que puedan alimentar la inteligencia artificial a una escala imposible en la Tierra.