La regulación europea favoreció a los emisores autorizados y llevó a las stablecoins en euros a su mayor nivel histórico de capitalización
08.06.2026 • 09:36hs • Efecto MiCA
Efecto MiCA
Récord histórico para las stablecoins en euros pese al escaso entusiasmo minorista
Las stablecoins vinculadas al euro alcanzaron un nuevo récord de capitalización en 2026, impulsadas principalmente por la regulación europea MiCA. Sin embargo, su adopción entre los usuarios sigue siendo limitada.
Según datos de DefiLlama y CoinGecko, el mercado de stablecoins en euros rozó los u$s900 millones a mediados de este año, superando el máximo de u$s721 millones registrado en 2022. Aun así, representan apenas el 0,3% de un mercado global que supera los u$s300.000 millones.
La recuperación del mercado coincidió con la entrada en vigor de MiCA en diciembre de 2024. La regulación estableció reglas claras para los emisores de stablecoins como:
- La obligación de mantener reservas segregadas
- Publicar auditorías
- Garantizar mecanismos de rescate para los usuarios
Esto impulsó el crecimiento de las stablecoins que sí cumplían con los requisitos europeos. Mientras que los tokens que no cumplen con estas exigencias quedaron fuera de las plataformas europeas.
Uno de los casos más relevantes fue el de EURT, la stablecoin en euros de Tether. Su salida favoreció a EURC, de Circle, que hoy concentra cerca del 50% del mercado. También ocupan un lugar relevante EURCV de Société Générale, EURI de Banking Circle y EURS de Stasis.
Según la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), ya existen 19 emisores autorizados en 11 países de la Unión Europea.
Más uso institucional que minorista
Pese al crecimiento, las stablecoins en euros siguen siendo un nicho frente a gigantes como USDT y USDC, que en conjunto superan los u$s300.000 millones en circulación.
Un informe de Decta reveló que el volumen mensual de transacciones con stablecoins reguladas en euros creció 899% tras la implementación de MiCA, impulsado principalmente por empresas e instituciones que las utilizan para pagos y liquidaciones tokenizadas.
No obstante, la adopción entre consumidores sigue siendo reducida. Para acelerar ese proceso, nueve bancos europeos, entre ellos BBVA, ING y UniCredit, trabajan en una stablecoin que podría lanzarse a fines de 2026.