El Salvador sigue comprando Bitcoin en pleno desplome del mercado cripto. Pese a que la criptomoneda cayó un 15% en la última semana y cotiza en torno a los u$s62.229, el gobierno de Nayib Bukele no frenó su estrategia de acumulación y ya tiene cerca de 7.600 BTC en reservas nacionales.

El dato no es menor: Bitcoin arrastra una baja del 22% en el último mes y del 40,9% interanual. Es la 13° cripto del Top100 por capitalización que más retrocedió en siete días. Su market cap se ubica en u$s1,24 billones, con un volumen diario que superó los u$s63.600 millones.

Mientras la mayoría de los inversores achica posiciones, el país centroamericano hace lo contrario. Las autoridades salvadoreñas mantienen su plan de comprar aproximadamente un Bitcoin por día y sumar adquisiciones extra cuando el precio baja.

La apuesta va más allá de lo financiero. Cada compra refuerza el discurso de Bukele de posicionar a El Salvador como referente mundial en adopción soberana de criptomonedas, una narrativa que el mandatario sostiene desde 2021, cuando convirtió al país en el primero del mundo en declarar a Bitcoin moneda de curso legal.

El camino, sin embargo, no está libre de tensiones. Los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional obligaron al gobierno a flexibilizar su marco regulatorio: la aceptación de Bitcoin por parte de los comercios dejó de ser obligatoria y pasó a ser voluntaria. Muchos lo interpretaron como un retroceso, aunque el núcleo de la estrategia se mantuvo intacto.

El debate divide aguas. Para los defensores de la iniciativa, la volatilidad es un costo necesario en la construcción de riqueza a largo plazo. Para los críticos, apostar parte de la estrategia financiera de una economía pequeña y dolarizada a un activo que perdió más del 40% en un año es un riesgo difícil de justificar.

Con otras naciones explorando la creación de reservas estratégicas en Bitcoin, El Salvador sigue siendo el experimento soberano más observado del ecosistema cripto.

Si el mercado se recupera, Bukele podrá reclamar la victoria. Si la caída se profundiza, los cuestionamientos fiscales volverán con fuerza.

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