El gobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos, Christopher Waller, admitió que las stablecoins atadas al dólar están extendiendo el poder de la política monetaria estadounidense en los mercados emergentes, con impacto directo sobre cómo millones de latinoamericanos protegen sus ingresos.

La declaración fue durante una conferencia económica en Dubrovnik, Croacia. Waller sostuvo que los países que adoptan stablecoins entran en "algo parecido a un sistema de tipo de cambio fijo" y, por lo tanto, importan los costos monetarios de Estados Unidos, indicó Bloomberg.

En otras palabras: cuando la FED mueve la tasa de interés en Washington, el efecto se siente casi en simultáneo en los bolsillos digitales de Buenos Aires, Bogotá o Caracas.

Por qué un funcionario de la FED defiende a las stablecoins

A diferencia de otras voces dentro del sistema financiero, el funcionario defendió a las stablecoins y advirtió que no deben ser frenadas con regulación excesiva.

"Siempre he considerado las stablecoins simplemente como un instrumento de pago; no tienen nada de malo ni de peligroso. Solo están introduciendo competencia en el mundo de los pagos", afirmó el gobernador de la FED.

Waller incluso cuestionó el fuerte lobby de los bancos en contra de estos activos, al sostener que las stablecoins "asustan" al sistema bancario porque compiten directamente con él.

El respaldo desde la FED llega en un momento de expansión global. La capitalización de las stablecoins ya supera los u$s300.000 millones, según DefiLlama.

En economías golpeadas por la inestabilidad cambiaria, como Argentina, Venezuela y Colombia, ese dinero digital se convirtió en el motor de transacciones diarias y remesas.

El mecanismo es directo: los emisores privados sostienen la paridad 1 a 1 con el dólar comprando bonos del Tesoro de EE.UU. Esa práctica ya acumula más de u$s150.000 millones en deuda soberana estadounidense, lo que enlaza al universo cripto con los intereses fiscales de Washington.

El reconocimiento de Waller también reaviva un debate global con dos posturas enfrentadas:

Las declaraciones no implican cambios normativos inmediatos ni gatillaron respuestas oficiales desde los bancos centrales latinoamericanos. Sí aceleran la discusión en el Congreso de EE.UU., donde el proyecto de ley CLARITY mantiene a las stablecoins como tema central.

En el medio queda una tensión cada vez más nítida en América Latina: los ciudadanos abrazan al dólar digital como escudo personal contra la inflación, mientras los gobiernos ven cómo pierden el control sobre sus monedas y sobre la política económica de sus propios países.

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