Las recientes salidas de capital en los ETF de Bitcoin (BTC) y oro reflejan un enfriamiento de las estrategias de cobertura contra la depreciación monetaria, según un informe publicado el pasado 28 de mayo por JPMorgan.
La entidad financiera sostuvo que parte del mercado estaría reduciendo su exposición a activos considerados refugio, en medio de expectativas de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
¿Qué pasa con los ETF?
De acuerdo con los analistas liderados por Nikolaos Panigirtzoglou, los movimientos recientes mostraron una retirada amplia de posiciones vinculadas a riesgos macroeconómicos y geopolíticos, más que una migración de capital desde Bitcoin hacia el oro.
La denominada "apuesta contra la depreciación monetaria", conocida en inglés como debasement trade, agrupa estrategias de inversión orientadas a proteger el capital frente a inflación, debilitamiento de monedas fíat, tensiones internacionales y deterioro económico.
Es por eso que tanto Bitcoin como el oro suelen ser utilizados por inversores institucionales y minoristas como instrumentos de cobertura en contextos de incertidumbre.
Según JPMorgan, los ETF de Bitcoin registraron salidas más pronunciadas que los ETF respaldados por oro durante las últimas dos semanas.
El banco también observó un comportamiento similar en los mercados de futuros, donde operadores institucionales habrían reducido posiciones en ambos activos.
Salidas récord en el ETF de BlackRock
Uno de los episodios más relevantes ocurrió en el ETF spot de Bitcoin IBIT, administrado por BlackRock, que registró salidas por u$s527,8 millones en una sola jornada.
En total, los ETF spot de BTC en Estados Unidos acumularon salidas netas por aproximadamente u$s733,4 millones el pasado 27 de mayo, marcando el mayor retiro diario desde el 29 de enero, de acuerdo con datos de SoSoValue.
El informe de JPMorgan destacó que Bitcoin había ganado protagonismo dentro de esta narrativa de cobertura desde el inicio del conflicto en Irán, incluso superando al oro en términos de flujos hacia ETF.
Sin embargo, el banco consideró que la reciente disminución del riesgo percibido en Medio Oriente habría debilitado parte de ese posicionamiento defensivo.
La dinámica sugiere un cambio en el apetito de los inversores, que comenzaron a reducir la exposición a activos asociados a escenarios de crisis, en un contexto donde las señales diplomáticas entre Washington y Teherán moderan temporalmente las expectativas de escalada geopolítica.