El debate sobre la presión tributaria, el rol del Estado y la distribución de la riqueza volvió a instalarse en el epicentro de la agenda corporativa a partir de una fuerte interacción en las redes sociales que involucró a las máximas figuras del entorno empresarial y de las finanzas del país.
Todo comenzó con una publicación del presidente Javier Milei que actuó como detonante para que Marcos Galperin, fundador y CEO de Mercado Libre, y el analista Carlos Maslatón expusieran sus visiones contrapuestas respecto a la viabilidad y los límites técnicos de aplicar gravámenes extraordinarios sobre los patrimonios más concentrados del sistema económico.
El intercambio expone dos visiones críticas que trascienden la mera discusión partidaria. Mientras el sector corporativo tecnológico apunta contra el uso político de la confrontación social y la ineficiencia fiscal del gasto público, los operadores de bolsa introducen un factor técnico y matemático que las administraciones estatales suelen ignorar: la imposibilidad física de confiscar el valor de las acciones de una firma en el mercado sin destruir el capital de forma inmediata.
La postura de Galperin: la batalla ideológica y el tamaño del Estado
El creador de Mercado Libre intervino de forma directa para rebatir las corrientes de opinión que proponen un incremento de tasas impositivas sobre los altos patrimonios como solución a los desequilibrios presupuestarios.
De acuerdo con el análisis numérico expuesto por el empresario, la recaudación potencial de una medida de esa envergadura resultaría totalmente insignificante frente a la magnitud estructural del gasto del sector público.
"Sacándole el 100% del patrimonio a todos los más ricos, no se pagan ni 6 meses del presupuesto de un año del Estado", sentenció Galperin en su cuenta oficial de X.
El empresario fue más allá del plano fiscal y cargó de forma directa contra los fundamentos de los sectores de izquierda, vinculando sus motivaciones a un deseo de permanencia e ingresos personales dentro de las estructuras gubernamentales.
Las definiciones centrales de Galperin se articularon bajo tres premisas de fuerte impacto:
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Ficción redistributiva: El volumen total de la riqueza privada acumulada no alcanza para financiar el funcionamiento del aparato estatal ni siquiera por medio año.
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Invención del conflicto: El empresario sostuvo que "la batalla ricos vs. pobres la inventaron los zurdos para hacerse del control del Estado y convertirse en mega ricos y perpetuarse en el poder".
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Falta de idoneidad privada: Apuntó contra la capacidad de los dirigentes políticos para desempeñarse fuera del ámbito estatal al manifestar que "saben que por sus capacidades, en el sector privado, no podrían manejar ni un kiosco", citando al expresidente español Rodríguez Zapatero como ejemplo de ello.
La respuesta de Maslatón: el límite físico de distribuir las acciones
Tras las declaraciones del empresario, Carlos Maslatón intervino en el hilo de discusión para aportar un enfoque técnico ligado a la teoría de los mercados de capitales y al comportamiento del denominado market cap (capitalización bursátil), una variable que afecta de manera directa a firmas con alta cotización global como el unicornio electrónico del propio Galperin.
El analista financiero advirtió que la idea de expropiar o confiscar la valoración de una corporación en la Bolsa de Comercio encierra un error de concepto matemático que termina destruyendo el valor antes de que pueda ser utilizado por el Estado.
"Si se ataca el stock de riqueza del market cap de un mercado de valores, lo lográs disminuir causando pobreza pero no lo podés distribuir ni confiscando porque cuando lo hiciste ya no vale nada", le explicó Maslatón a Galperin.
El eje matemático planteado por el abogado contempla los siguientes factores de la economía real:
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El valor del stock es abstracto: El precio de las acciones en un panel bursátil representa una expectativa de valor futura que depende enteramente de la confianza y la libre negociación.
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La destrucción ante el ataque: Si el sector público confisca esas acciones para intentar repartirlas o venderlas en masa, el precio colapsa inmediatamente a cero debido al pánico del mercado, disolviendo la riqueza antes de su captura.
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Los flujos frente a los inventarios: Maslatón especificó que la recaudación y los esquemas de asistencia solo pueden nutrirse de la riqueza circulante del Producto Bruto Interno (PBI). "Solo se pueden distribuir los flujos del PBI, nunca el precio de los stocks de la economía. Y esto que digo no es un principio ideológico sino que es un hecho físico, una limitación técnica del universo", remarcó de forma tajante.
El debate de fondo demuestra que la estabilidad de los entornos normativos resulta vital para que las corporaciones decidan mantener sus bases de operaciones e inversiones en el territorio nacional.
La previsibilidad jurídica y el respeto a las valuaciones de las carteras bursátiles son las únicas salvaguardas reales para evitar la fuga de capitales y asegurar la sustentabilidad de los flujos productivos dentro del mercado doméstico actual.