El mercado de las stablecoins, las criptomonedas cuyo valor está atado al dólar, marcó un récord histórico: su capitalización total alcanzó los u$s322.000 millones.
La cifra ya supera las reservas de divisas de al menos 95 países del mundo, según un relevamiento de CoinDesk.
Solo 14 naciones tienen más reservas en moneda extranjera que el valor acumulado de estos activos digitales. Entre ellas figuran China, Japón, India, Rusia y Alemania.
Economías como Argentina, México, Canadá, Reino Unido, Polonia y Emiratos Árabes Unidos quedaron por debajo.
Dicho de otro modo, la cantidad de dólares digitales en manos de usuarios privados ya es mayor que el colchón financiero que la mayoría de los países guarda para enfrentar crisis, pagar deuda externa o sostener el valor de sus monedas.
Las dos stablecoins más usadas son USDT, de Tether, y USDC, de Circle. Su uso creció mucho más allá del trading cripto: hoy funcionan como herramienta para enviar dinero entre países de forma rápida y barata, como refugio frente a monedas que pierden valor y como pieza central de las finanzas descentralizadas.
El Banco de Pagos Internacionales enciende la alerta roja
El Banco de Pagos Internacionales, una de las principales entidades financieras globales, encendió una señal de alerta.
El organismo advirtió que el crecimiento de estos flujos puede facilitar la salida de capitales desde economías más frágiles y presionar a la baja sus monedas locales.
Según el BIS, el aumento en los flujos de stablecoins está asociado con una depreciación posterior de la moneda doméstica y con una ampliación de las brechas entre los tipos de cambio que reflejan estos activos y las cotizaciones oficiales. También señaló que pueden funcionar como una vía para eludir controles de capital.
Qué impacto tienen en los mercados emergentes
La advertencia cobra peso en mercados emergentes. En países con alta inflación o inestabilidad cambiaria, las stablecoins se convirtieron en un canal para acceder a dólares digitales sin pasar por el sistema bancario tradicional.
Con u$s322.000 millones circulando fuera de la banca convencional, la discusión para reguladores y bancos centrales ya no es si las stablecoins son relevantes para el sistema financiero global, sino cómo integrarlas sin agravar los riesgos cambiarios y la fuga de capitales.