Jeff Bezos lanzó una predicción que desafía todo lo que se dice sobre inteligencia artificial y empleo: lejos de destruir puestos de trabajo, la IA va a generar tanta productividad que el verdadero problema será la falta de trabajadores. Y, además, los precios van a bajar.

"Lo que realmente va a pasar es que va a elevar a todas estas personas", afirmó el fundador de Amazon a CNBC. "Si estuviste cavando el sótano de tu casa con una pala y alguien está por darte una excavadora, deberías estar muy feliz", graficó.

Su razonamiento apunta a un efecto en cadena: con semejante salto de productividad, muchos hogares que hoy necesitan dos ingresos podrían funcionar con uno solo. Eso provocaría que millones de personas abandonen voluntariamente el mercado laboral, generando escasez de mano de obra y no desempleo masivo, como advierten los críticos.

Pero la parte más disruptiva de su pronóstico tiene que ver con los precios. Bezos predijo que la IA generará deflación en bienes y servicios esenciales.

"La comida va a ser más barata, la construcción de viviendas va a ser más barata", sostuvo. Eso sí, puso una condición clave: que los gobiernos no frenen el avance con regulaciones prematuras.

"Predigo que vamos a tener deflación, siempre y cuando dejemos que esta tecnología se desarrolle y no la limitemos con regulación demasiado temprana", advirtió.

Las declaraciones llegan en un momento donde la percepción pública de la IA se deteriora. Según el Pew Research Center, la mitad de los adultos estadounidenses se sienten más preocupados que entusiasmados por el avance de esta tecnología. Y los despidos masivos en el sector tech (Amazon eliminó 16.000 puestos corporativos en 2026) alimentan esas dudas.

Bezos también minimizó los temores sobre una posible burbuja. "Incluso si resulta ser una burbuja, no hay que preocuparse, porque está impulsando inversiones y muchas van a resultar muy saludables", señaló.

Comparó el momento actual con la burbuja biotecnológica de los años 90: muchos inversores perdieron dinero, pero la tecnología que sobrevivió transformó la medicina para siempre.

El propio Bezos tiene la piel en el juego. Además de presidir Amazon (que planea invertir u$s200.000 millones en IA durante 2026), lanzó Project Prometheus, una startup de inteligencia artificial y robótica que levantó u$s10.000 millones con menos de seis meses de vida.

También defendió a los multimillonarios frente a las crecientes críticas y propuso eliminar el impuesto a la renta para la mitad de los ciudadanos estadounidenses con menores ingresos. Pero rechazó que subir impuestos a los más ricos sea la solución: "Podés duplicar los impuestos que pago y no va a ayudar a esa maestra en Queens, te lo prometo".

Para la Argentina y América Latina, donde la inflación y el costo de vida son preocupaciones centrales, la visión de Bezos plantea una pregunta incómoda: si la IA efectivamente abarata bienes y servicios en las grandes economías, ¿el efecto llegará a la región o profundizará la brecha tecnológica con quienes lideren su adopción?

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