El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que obliga a los principales reguladores financieros de EE.UU. a reformar sus normativas en un plazo máximo de 180 días para integrar criptomonedas y tecnología blockchain al sistema financiero tradicional.
La medida busca eliminar barreras que favorecen a la banca tradicional y abrir espacio a fintech y emisores de activos digitales.
Trump firma orden para integrar criptomonedas al sistema financiero de EEUU
La Casa Blanca publicó el texto completo de la orden, donde Trump califica las regulaciones vigentes como "excesivamente gravosas y fragmentadas".
Según el mandatario, estas normas actúan como barreras injustificadas que relegan a las fintech y benefician a los bancos establecidos.
El objetivo central es mantener el liderazgo tecnológico global de Estados Unidos frente al avance de soluciones financieras digitales en otras economías.
El decreto establece cronogramas estrictos para agencias clave:
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SEC (Comisión de Bolsa y Valores) y CFTC (Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas) deberán revisar sus marcos regulatorios en 90 días.
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CFPB, NCUA, FDIC y OCC también están incluidas en el proceso de reforma, con foco en eliminar obstáculos para licencias de custodia, seguros y corretaje.
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La Reserva Federal (FED) tiene un encargo especial: en 120 días debe presentar un informe sobre la viabilidad legal de otorgar acceso directo a cuentas de pago y redes de liquidación en tiempo real a empresas de criptomonedas y fintech, un privilegio históricamente reservado para bancos tradicionales.
La orden ejecutiva marca un giro en la política financiera estadounidense. Al abrir el sistema bancario a las criptomonedas, se habilita la posibilidad de que Bitcoin y otros activos digitales se integren en servicios de pago nacionales, con acceso a infraestructura crítica como la red de liquidación de la Fed.
Para las fintech, significa un alivio frente a procesos que hoy pueden demorar meses o años en obtener licencias. La medida es leída como un intento de Trump de consolidar a Estados Unidos como líder en innovación financiera, en un contexto donde Europa y Asia avanzan con marcos regulatorios propios.
El decreto también podría acelerar la institucionalización de las criptomonedas, al permitir que bancos tradicionales y fintech operen bajo reglas más claras y menos restrictivas.