Irán lanzó un sistema de seguros marítimos respaldado por Bitcoin para embarcaciones que atraviesen el estrecho de Ormuz, en una medida que combina finanzas, geopolítica y criptomonedas en medio de las sanciones internacionales contra el país.

El programa, denominado Hormuz Safe, fue presentado como una nueva herramienta financiera destinada a compañías navieras y propietarios de carga que operen en el golfo Pérsico. 

Según la agencia semioficial Fars, el esquema podría generar más de u$s10.000 millones en ingresos para la economía iraní.

La iniciativa aparece en un contexto de fuerte presión económica sobre Irán, que desde hace años enfrenta restricciones financieras y comerciales impuestas por Estados Unidos

El nuevo sistema propone emitir pólizas de seguro verificadas criptográficamente y liquidadas en Bitcoin. De acuerdo con los documentos citados por Fars, las coberturas comenzarían a regir desde la confirmación de la carga y quedarían registradas mediante comprobantes digitales firmados.

La apuesta de Teherán busca aprovechar uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. El estrecho de Ormuz concentra una parte significativa del comercio global de petróleo y gas, por lo que cualquier mecanismo financiero asociado a esa ruta adquiere relevancia internacional.

Irán activa sistema de seguros marítimos con Bitcoin

Desde finales de febrero, Irán mantiene total control sobre el paso marítimo tras la escalada militar con Estados Unidos e Israel. A partir de entonces, comenzaron a surgir distintos mecanismos de cobro vinculados al tránsito de embarcaciones.

El lanzamiento de Hormuz Safe representa un nuevo intento de monetizar el control sobre la región utilizando infraestructura financiera basada en criptomonedas. El esquema se suma a otros movimientos recientes de países sancionados que buscan reducir la dependencia del sistema financiero tradicional.

En paralelo, el uso de Bitcoin y stablecoins como Tether aumentó considerablemente en Irán durante los últimos años. La expansión se aceleró a medida que crecieron las restricciones bancarias y las dificultades para operar con dólares.

El proyecto también refleja cómo BTC empieza a ganar espacio en sectores vinculados al comercio internacional y la logística marítima, áreas históricamente dominadas por bancos, aseguradoras y sistemas tradicionales de pagos.

Sin embargo, el modelo todavía enfrenta fuertes interrogantes financieros. Bitcoin aún es un activo de alta volatilidad, un factor que podría complicar su uso para contratos de seguros marítimos de gran escala.

Pese a las dudas, la iniciativa deja en evidencia una tendencia creciente dentro del mercado cripto: el uso de activos digitales no solo como inversión especulativa, sino también como herramienta financiera para operaciones comerciales, cobros internacionales y servicios ligados a infraestructura global.

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