Leopold Aschenbrenner, ex investigador de OpenAI, decidió redoblar su apuesta financiera sobre el crecimiento de la inteligencia artificial (IA), pero con una estrategia distinta a la del resto del mercado.
En lugar de enfocarse únicamente en fabricantes de chips, el inversor ya destinó millones de dólares a empresas vinculadas con energía, centros de datos y minería Bitcoin.
Según documentos presentados ante la SEC, el especialista elevó el valor de su cartera declarada desde u$s5.500 millones a fines de 2025 hasta u$s13.670 millones al cierre de marzo de este año.
El movimiento llamó la atención en Wall Street porque muestra una visión diferente sobre el futuro de la IA.
Para el ex investigador, el verdadero desafío de la industria está en garantizar suficiente electricidad y capacidad computacional para sostener el crecimiento de los modelos de IA.
El objetivo detrás de su estrategia apunta a que el negocio más importante podría estar en la infraestructura física que hace funcionar a la inteligencia artificial. Lo que incluye:
- centros de datos
- redes eléctricas
- almacenamiento
- acceso a energía
Dentro de su portafolio aparecen varias empresas históricamente relacionadas con la minería de Bitcoin. Entre ellas figuran:
- IREN
- Core Scientific
- Riot Platforms
- CleanSpark
- Bitfarms
- Bitdeer
- HIVE Digital Technologies.
Aschenbrenner renueva su apuesta por la IA e invierte en BTC
El auge de la IA generativa incrementó fuertemente la demanda de centros de datos especializados en GPU y sistemas de computación de alto rendimiento.
En ese contexto, las empresas mineras empezaron a encontrar nuevas oportunidades comerciales más allá de Bitcoin.
Uno de los casos más representativos es el de HIVE Digital Technologies, que recientemente anunció planes para construir un enorme centro de IA de 320 MW en Canadá. El proyecto alojará más de 100.000 GPU destinadas a tareas de supercomputación e IA.
Además de las compañías mineras, la cartera de Aschenbrenner también incluye posiciones en firmas ligadas al negocio energético y de infraestructura tecnológica.
Sin embargo, el aspecto más llamativo de la estrategia es que el exinvestigador también abrió apuestas bajistas multimillonarias contra fabricantes de chips y empresas del sector de semiconductores.
La estrategia refleja una discusión cada vez más fuerte dentro del mercado tecnológico: si los mayores ganadores del boom de la inteligencia artificial serán quienes fabrican chips o quienes controlan la energía y la infraestructura necesarias para alimentar esa expansión.
Para Aschenbrenner, el futuro de la IA parece estar mucho más ligado a la electricidad y los centros de datos que únicamente al software.