En el arranque de la semana, Bitcoin cayó por debajo de u$s77.800, un nivel de soporte técnico que el mercado venía respetando, y lo que siguió fue mecánico y brutal. En apenas cuatro horas, se liquidaron u$s550 millones en posiciones largas.
En los primeros 15 minutos de esa secuencia, el mercado cripto en su conjunto perdió cerca de u$s500 millones. BTC tocó u$s76.711, su nivel más bajo desde el 1 de mayo, borrando de un golpe todo lo ganado en las primeras semanas del mes.
El detonante fue geopolítico y llegó desde Truth Social. El domingo por la tarde, Donald Trump publicó que "el reloj sigue corriendo" para que Irán llegue a un acuerdo de paz. Los mercados leyeron esa frase como lo que era: la amenaza de una nueva operación militar si las negociaciones no avanzan.
El petróleo WTI reaccionó primero, subió más del 3% en horas, tocando u$s104, y Bitcoin siguió con el retraso habitual de los activos de riesgo cuando el contexto geopolítico se deteriora de golpe.
Los ETFs ya habían dado la señal: u$s1.000 millones se fueron la semana pasada
La caída del lunes no fue un accidente de madrugada. Tuvo prólogo. La semana pasada, los ETFs de Bitcoin al contado en EE.UU. registraron más de u$s1.000 millones en salidas netas, la primera semana con ese nivel de salidas desde fines de enero. Los inversores institucionales empezaron a reducir exposición antes del fin de semana, anticipando exactamente el tipo de escalada que finalmente ocurrió.
La tasa de financiamiento de los futuros perpetuos de BTC se volvió profundamente negativa el jueves y se mantuvo cerca de 0% el viernes. "Cuando la tasa de financiamiento cae así, significa que no hay demanda de posiciones largas apalancadas", advierte a iProUP el analista financiero Pedro Martínez.
Para el experto, "los traders no están apostando al alza con dinero prestado". Varios intentos de superar los u$s82.000 en días anteriores no alcanzaron para construir confianza, y el mercado se quedó en una posición frágil, con mucho papel largo acumulado sin convicción, a la espera de cualquier excusa para salir.
El Estrecho de Ormuz sigue cerrado al tráfico normal y eso no es un detalle secundario. Por esa vía pasa aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo. Cada día que el estrecho permanece restringido, el precio del crudo sube y la inflación global sube con él.
El Brent tocó u$s106, desde u$s99 una semana antes, y los rendimientos de los bonos gubernamentales a 10 años se dispararon a máximos de más de dos décadas en Japón y a 15 años en Europa.
Esa combinación: petróleo caro, bonos en caída y acciones bajo presión, es el peor escenario posible para Bitcoin en el corto plazo. La Fed no puede bajar tasas si la inflación sube por energía. Sin recorte de tasas, la liquidez no fluye hacia activos de riesgo. Sin liquidez nueva, BTC no tiene combustible para subir.
Saylor rompió el dogma: "si lo necesitamos, podemos vender"
En el medio de la caída, apareció una noticia que en otro contexto hubiera pasado inadvertida pero que esta semana tiene un peso específico diferente. Michael Saylor, el hombre que convirtió "nunca vender Bitcoin" en un mantra de fe corporativa, dijo en un podcast publicado el 10 de mayo que Strategy podría vender Bitcoin si las circunstancias lo requirieran.
"Poseemos alrededor de u$s65.000 millones en Bitcoin. Si el mercado pensara que nunca lo venderíamos, las agencias de calificación crediticia dirían: 'Bueno, entonces supongo que no es un activo'. Es bastante importante para nosotros enviar la señal de que si lo necesitamos, podemos", dijo Saylor.
La aclaración llegó después de que sus propias palabras durante la llamada de resultados del primer trimestre generaran especulación. Saylor había mencionado que la empresa podría vender BTC para "inocular" el mercado contra el pánico o para reforzar la confianza. El 6 de mayo, además, cambió sutilmente su frase habitual de "nunca vender" por "comprá más Bitcoin de lo que vendés", una distinción pequeña en palabras, enorme en señal.
Strategy posee 818.869 BTC a un precio promedio de compra de u$s75.540 por unidad. Con BTC cotizando alrededor de u$s76.000 este lunes, la empresa está operando prácticamente en el límite de su costo promedio.
No hay pérdidas contables todavía, pero hay cero margen. Y en ese contexto, que el principal holder corporativo del mundo empiece a hablar de venta posible, aunque sea como señal financiera hacia los acreedores, no es neutro para el sentimiento del mercado.
Los niveles que definen la semana
Los traders tienen dos escenarios claros sobre la mesa para los próximos días, con niveles técnicos que actúan como bifurcación.
El soporte estructural se mantiene entre u$s76.000 y u$s76.800, según Pedro Martínez. Si ese rango aguanta como piso, la semana puede estabilizarse. Un cierre diario por encima de u$s80.000 sería, en sus palabras, "la primera señal significativa de que la presión vendedora se está agotando". Ese es el escenario que los bulls necesitan ver antes del viernes.
El escenario alternativo es más preocupante. Lucía Ferrer, analista cripto, asegura que si el soporte en u$s76.000 cede, el siguiente destino son las zonas de demanda de u$s71.000, u$s73.000 y, si esas también fallan, el mínimo local en u$s65.000, una caída del 16% desde los valores actuales. Ese nivel coincide con el objetivo técnico de un patrón en forma de V invertida en el gráfico diario.
Las apuestas bajistas ya se posicionaron y los operadores compraron u$s38 millones en opciones de venta de Bitcoin con vencimiento el 18 de mayo, concentradas en u$s77.500. El mercado de derivados está votando por más caída antes de fin de semana.
Hay un contrapunto que la narrativa bajista tiende a ignorar: los rendimientos de bonos en máximos históricos en Japón y Europa implican que los inversores están huyendo de la renta fija. Ese capital tiene que ir a algún lado. A mediano plazo, semanas, no días, una rotación desde bonos hacia activos alternativos podría beneficiar a Bitcoin. Pero "a mediano plazo" es una frase que el mercado cripto rara vez tiene paciencia para esperar.
Bitcoin entró al 18 de mayo atado a una vía marítima en el Golfo Pérsico que tiene 54 kilómetros de ancho en su punto más angosto. Cada tuit de Trump sobre Irán, cada subida del crudo Brent, cada punto que suben los rendimientos de los bonos japoneses, se traducen en presión sobre un activo que en teoría debería ser inmune a la geopolítica tradicional.
La ironía es que el argumento de "oro digital" que los institucionales usan para justificar su posición en BTC es exactamente el que falla cuando los mercados necesitan liquidez de emergencia. En pánico real, todo se vende. Bitcoin primero, porque tiene mercado 24/7 y no tiene horario de cierre.
Lo que esta semana va a definir no es si BTC es un buen activo a largo plazo; ese debate ya está resuelto para quien tiene un horizonte de años. Lo que se define esta semana es si u$s76.000 es un piso o un escalón. Y la respuesta depende menos de los gráficos que de lo que Trump publique en Truth Social antes del viernes.