Bitcoin Depot, la empresa que operaba la mayor red de cajeros automáticos de Bitcoin en Estados Unidos, se declaró en quiebra.

La compañía, que cotiza en Nasdaq bajo el ticker BTM, presentó este 18 de mayo una solicitud voluntaria bajo el Capítulo 11 ante el Tribunal de Bancarrotas del Distrito Sur de Texas y apagó todas sus máquinas.

La firma llegó a tener más de 9.000 terminales distribuidas en 47 estados, además de presencia en Canadá y Australia. Su negocio era simple: permitir que cualquier persona convierta efectivo en Bitcoin desde un cajero físico instalado en comercios minoristas.

El impacto en el mercado fue inmediato. Tras conocerse la noticia, las acciones de BTM se desplomaron más de 71% en el premercado, hasta rondar los u$s0,82, después de haber cerrado en u$s2,93 el 15 de mayo.

Los números rojos que anticiparon el colapso financiero

Los números del primer trimestre de 2026 ya anticipaban el desenlace: los ingresos cayeron 49% interanual, la empresa pasó de una ganancia de u$s12,2 millones a pérdidas por u$s9,5 millones y el beneficio bruto se hundió 85%, hasta apenas u$s4,5 millones.

El CEO de la compañía, Alex Holmes, apuntó directamente a la presión regulatoria. "Los estados han impuesto obligaciones de cumplimiento cada vez más estrictas, incluidos nuevos límites para las transacciones y, en algunas jurisdicciones, restricciones o prohibiciones totales sobre las operaciones de BTM", afirmó.

Holmes también reconoció que "el modelo de negocio actual de la compañía no es sostenible".

Demandas por fraudes y pérdidas millonarias vinculadas a estafas

A eso se suman demandas de los fiscales generales de Massachusetts e Iowa, que acusan a Bitcoin Depot de facilitar estafas con activos digitales.

Según datos del FBI, los fraudes asociados a cajeros cripto generaron pérdidas por u$s389 millones durante 2025, en gran parte vinculadas a engaños telefónicos dirigidos a adultos mayores.

La paradoja entre quiebra y adopción institucional creciente

La quiebra marca una paradoja. Ocurre justo cuando la adopción institucional de Bitcoin crece a través de ETF, fondos regulados y avances legislativos como la Ley CLARITY, recientemente aprobada en el Senado de Estados Unidos para ordenar el mercado de activos digitales.

El mensaje que deja el caso es claro: Bitcoin sigue ganando terreno, pero los modelos basados en efectivo y terminales físicas ya no resisten el peso de la regulación.

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