Un desarrollo en Rosario apuesta a la tokenización para permitir inversiones inmobiliarias desde montos bajos y contratos digitales.
13.05.2026 • 17:30hs • Innovación 4.0
Innovación 4.0
Dueño de propiedad por solo u$s370: El plan de Rosario para invertir en ladrillos digitales con blockchain
La tokenización inmobiliaria comienza a ganar terreno en Argentina como una alternativa para ampliar el acceso a inversiones en construcción mediante tecnología blockchain.
El modelo busca atraer pequeños y medianos ahorristas a proyectos que históricamente estuvieron reservados para grandes capitales.
La propuesta combina herramientas digitales con estructuras legales tradicionales para permitir que una persona pueda invertir en una obra desde montos mucho más bajos que los requeridos en el mercado inmobiliario convencional.
A nivel global, la tokenización de activos reales se consolidó como una de las tendencias más fuertes dentro del ecosistema financiero digital. Según datos del sector, el mercado de bienes raíces tokenizados ya mueve millones de dólares en todo el mundo.
En Argentina, el interés también comenzó a crecer. Consultoras privadas detectaron que este tipo de instrumentos despierta cada vez más atención entre inversores que buscan alternativas para dolarizarse y resguardar valor.
La lógica detrás del sistema consiste en dividir una propiedad o un desarrollo inmobiliario en múltiples participaciones digitales. De esta manera, distintas personas pueden adquirir pequeñas fracciones de un mismo activo físico.
La nueva forma de comprar "ladrillos digitales" que es furor entre ahorristas
En Rosario, el desarrollo inmobiliario Lena Buró se convirtió en uno de los proyectos que busca llevar la tokenización al mercado local donde, para financiar la obra, se combina:
- Blockchain
- Contratos digitales
- Fideicomisos
La iniciativa es impulsada por Grupo Transatlántica junto a la constructora Fundar, dos firmas con trayectoria en el mercado regional. El desarrollo incluye oficinas, espacios flexibles y un diseño orientado a criterios sustentables.
El esquema permite comprar porcentajes muy pequeños de una unidad inmobiliaria, incluso desde el equivalente a una fracción mínima de metro cuadrado. Los tickets de ingreso rondan entre u$s370 y u$s480, una cifra menor a la requerida para adquirir una propiedad tradicional.
La operatoria se realiza de manera digital. Tras validar la identidad mediante DNI y verificación biométrica, el usuario selecciona la unidad, firma electrónicamente el contrato y recibe el token correspondiente una vez acreditado el pago.
Para registrar y emitir esos activos digitales se utiliza la red Polygon, una infraestructura compatible con Ethereum, elegida por sus estándares de seguridad, trazabilidad y bajos costos operativos.
Detrás del componente tecnológico aparece también una estructura jurídica tradicional. El activo queda respaldado por un fideicomiso inmobiliario que administra los derechos económicos de las unidades comercializadas.
Además de facilitar el acceso a inversiones inmobiliarias, el modelo incorpora mayor liquidez para el sector. Los desarrolladores consiguen nuevas fuentes de financiamiento, mientras que los inversores pueden participar en proyectos de obra sin necesidad de inmovilizar grandes sumas de dinero durante años.