La economía de los Estados Unidos sigue enviando señales mixtas que mantienen en vilo a los inversores globales. Según un informe de Balanz, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en abril un avance del 0,6% mensual, igualando las proyecciones del mercado. Si bien este dato representa una desaceleración frente al 0,9% de marzo -mes que estuvo fuertemente afectado por el conflicto en Medio Oriente-, las cifras interanuales e internas encienden algunas alarmas.
En términos interanuales, la inflación se ubicó en el 3,8%, levemente por encima del 3,7% esperado por los analistas y superior al 3,3% registrado en el periodo anterior.
Servicios y vivienda: los nuevos motores del alza
Un cambio clave en la composición de la inflación de abril fue el rol de los servicios. Según detallan desde Balanz, este segmento realizó la mayor contribución a la variación mensual (0,30 pp), desplazando a la energía (0,27 pp), que había sido el factor dominante en marzo.
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Servicios: Se aceleraron significativamente, pasando de un 0,23% en marzo a un 0,50% en abril.
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Vivienda (Shelter): Dentro de los servicios, este fue el rubro de mayor impacto. Aportó 0,21 pp al total, tras aumentar un 0,60% mensual, duplicando el ritmo del 0,30% registrado el mes previo.
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Energía: Por el contrario, mostró una fuerte desaceleración, bajando de un pico del 10,9% en marzo a un 3,81% en abril.
La inflación núcleo no cede
Para los especialistas que buscan entender la reasignación estratégica de carteras, el dato más sensible es el IPC núcleo (Core IPC), que excluye alimentos y energía por su alta volatilidad.
Este indicador avanzó un 0,4% mensual y un 2,8% interanual, cifras que superaron el 0,3% y 2,7% que proyectaba el consenso de los economistas. Esta persistencia en la inflación núcleo sugiere que las presiones sobre los precios están más arraigadas de lo esperado, lo que podría postergar cualquier decisión de la Reserva Federal (Fed) de reducir las tasas de interés en el corto plazo.
En un contexto de maduración de activos financieros y volatilidad global, los datos de Balanz confirman que, aunque la energía dio un respiro, el costo de vida en EE.UU. sigue traccionado por componentes internos rígidos como la vivienda, un factor determinante para el rumbo de los mercados en los próximos meses.