El Banco Central de Brasil presentó al Congreso Nacional una nota técnica donde sostiene que las stablecoins no califican como "activos virtuales", sino que deben considerarse "moneda emitida de forma privada" dentro del sistema financiero nacional.
La postura adoptada por el BCB despertó inquietud entre empresarios vinculados al ecosistema cripto, debido a que interpretan que esta definición modifica el encuadre regulatorio aplicado actualmente sobre esos activos digitales en Brasil.
Según referentes del sector, el nuevo entendimiento impulsado por la autoridad brasileña podría reabrir la posibilidad de aplicar el Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF) sobre transacciones realizadas con stablecoins en el mercado local.
El Banco Central de Brasil endurece su mirada sobre las stablecoins
Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener paridad con monedas tradicionales, principalmente el dólar, mediante una relación equivalente de uno a uno respaldada con reservas reales administradas directamente por cada empresa emisora.
Esto implica que, por cada stablecoin disponible dentro del mercado, existe 1 dólar almacenado fuera del ecosistema digital, mecanismo utilizado para sostener estabilidad de precio frente a las variaciones habituales registradas en otros criptoactivos.
En una nota técnica, el BCB sostuvo que las stablecoins cumplen funciones típicas del dinero, motivo por el cual considera que deben encuadrarse como monedas privadas emitidas digitalmente y no activos virtuales convencionales.
"Su aceptación proviene de la promesa de estabilidad de valor y de la expectativa de convertibilidad en un activo subyacente, lo que las diferencia de otros activos virtuales y las coloca dentro del ámbito de organización monetaria", dice el documento.
El razonamiento impulsado por el BCB replica criterios regulatorios previamente utilizados para instrumentos financieros digitales, donde la naturaleza jurídica depende esencialmente del activo representado y no exclusivamente de la infraestructura tecnológica empleada para operar.
Bajo esa interpretación, una stablecoin tendría su esencia legal definida por la moneda utilizada como respaldo de valor, dejando en segundo plano la blockchain aplicada para registrar transferencias y movimientos dentro del ecosistema digital.
La postura es encabezada por Fabio Araujo, principal responsable del proyecto Drex, quien actualmente se desempeña además como consultor dentro del Departamento de Regulación del Sistema Financiero, conocido internamente por las siglas Denor del BCB.
El impuesto IOF amenaza el uso de stablecoins
Esta discusión reaviva otra vez un debate que sacudió el mercado cripto brasileño a comienzos de 2026, cuando el Ministerio de Hacienda abrió una consulta pública para un decreto que pretendía aplicar IOF a stablecoins.
El texto oficial proponía una alícuota de 3.5% para todas las compras de estos activos, y la reacción del sector fue inmediata, con amenazas concretas de iniciar acciones legales de forma directa.
Las empresas se apoyaron en el Artículo 3 de la Ley de Marco Legal de Criptoactivos, que establece explícitamente que los activos virtuales no son ni moneda nacional ni extranjera, dentro del orden jurídico brasileño.
Ante esa ofensiva jurídica y política, el gobierno terminó retrocediendo, pero la nueva nota técnica del BCB vuelve a mover el tablero y reabre la discusión regulatoria sobre el tratamiento fiscal de estas monedas.
Si las stablecoins pasan a ser reconocidas legalmente como "moneda emitida de forma privada" y dejan de figurar como "activos virtuales", el argumento que frenaba la aplicación del IOF perdería vigencia, por completo.
Hoy, la compra de divisa extranjera en efectivo tributa una tasa de IOF de 1.1%, mientras que las compras hechas en el exterior con tarjeta de crédito o débito pagan 3.5% en Brasil.
Fabio Araujo se reunirá los próximos días con organizaciones que representan al sector cripto para debatir la nota técnica del BCB y el proyecto de ley sobre stablecoins ante el Congreso Nacional brasileño actual.
La cita ocurre en un contexto sensible, porque un IOF sobre estas monedas afectaría a los brasileños que las usan para cubrirse del tipo de cambio, enviar remesas y acceder a dólares cripto.