Keonne Rodríguez, cofundador de Samourai Wallet, pidió ayuda económica urgente desde una prisión federal de EE.UU. para afrontar los altos costos legales derivados del caso que terminó con el cierre de la plataforma de privacidad para Bitcoin.

El desarrollador de la billetera indicó que atraviesa una situación de "ruina financiera" después de más de un año de proceso judicial y cinco meses de cumplimiento de condena. 

Rodríguez detalló que las facturas legales continúan acumulándose mientras permanece detenido y sin posibilidad de generar ingresos para sostener su defensa y cubrir otras obligaciones económicas.

El proceso judicial contra Samourai Wallet dejó una carga financiera que ya supera los u$s2 millones. A eso se suma una multa de u$s250.000 impuesta por las autoridades estadounidenses.

La plataforma fue cerrada en abril de 2024 luego de una investigación federal vinculada con presuntas operaciones de lavado de dinero a través de herramientas de privacidad para Bitcoin.

Antes de su clausura, Samourai Wallet contaba con más de 100.000 usuarios activos y había facilitado movimientos por cerca de u$s2.000 millones dentro de la red Bitcoin. 

Samourai Wallet a traviesa una ruina financiera 

La fiscalía estadounidense sostuvo que algunas funciones del software permitieron lavar más de u$S100 millones provenientes de mercados ilegales de la darknet.

Esa acusación derivó en cargos contra Rodríguez y el director técnico de la plataforma, William Lonergan Hill, quienes finalmente aceptaron declararse culpables en 2025.

Ambos reconocieron haber operado un negocio de transmisión de dinero sin regulación. Como resultado, Rodríguez fue condenado a cinco años de prisión y Hill a cuatro años.

El caso generó preocupación dentro de parte de la comunidad cripto, donde varios referentes consideran que la causa podría sentar un precedente negativo para los desarrolladores de software de código abierto.

Quienes defienden esa postura sostienen que los creadores de herramientas no deberían ser considerados responsables por el uso que terceros hagan de sus plataformas o protocolos.

Rodríguez remarcó que el código de Samourai Wallet sigue disponible por tratarse de software de código abierto, aunque reconoció que las consecuencias económicas y personales del proceso fueron devastadoras para los fundadores.

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