Todo comenzó en silencio. Desde noviembre de 2025, Esteban Bullrich (exsenador, exministro de Educación y referente del PRO diagnosticado con ELA en 2021) intentaba sin éxito ingresar a su cuenta en Binance. El problema no era su contraseña ni una brecha de seguridad, era su propio rostro.

La Esclerosis Lateral Amiotrófica produce, entre sus efectos progresivos, cambios en la musculatura facial. Los sistemas de autenticación biométrica, diseñados para mapear rasgos estables, dejaron de reconocerlo.

El Face ID que usa Binance como segundo factor de seguridad computó esos cambios como una identidad diferente y bloqueó el acceso. La cuenta, con activos en criptomonedas de alta volatilidad, quedó congelada mientras el mercado seguía moviéndose.

Durante esos cinco meses, Bullrich y su entorno intentaron resolver el problema por las vías convencionales: soporte técnico, formularios, escaladas internas. La respuesta, según su propio relato posterior, fue sistemáticamente nula. Ninguna alternativa accesible para usuarios con discapacidades, según documentó él mismo.

El tuit que desbloqueó en horas lo que el soporte no resolvió en meses

El lunes 27 de abril, Bullrich publicó en X un mensaje en inglés, dirigido directamente a Changpeng Zhao (cofundador de Binance) y a Richard Teng, CEO actual de la plataforma.

El texto fue preciso y sin concesiones: "La ELA se está llevando mi cuerpo. No debería llevarse también mi dinero. Hace 5 meses, el Face ID de Binance dejó de reconocerme porque la enfermedad cambió mi rostro. Su respuesta: nada. Ninguna alternativa accesible para usuarios con discapacidades".

La publicación se viralizó en horas. La presión pública hizo lo que el sistema de tickets no pudo.

Ese mismo lunes por la tarde, Binance respondió en la misma red: "Esteban, te escuchamos y lamentamos que esto haya pasado. Nuestro equipo ya se está comunicando con vos directamente para resolverlo. También lo estamos escalando internamente como una falla de accesibilidad que necesitamos corregir".

El CEO Teng fue más allá y respondió de forma personal: "Vi tu publicación y quise responder personalmente. Lo siento, esto sucedió. Estoy comprometido a asegurarme de que cerremos esta brecha de accesibilidad para cada usuario que enfrente desafíos similares. Gracias por alzar la voz".

Acceso recuperado y u$s150.000 para la fundación

Finalmente, Binance confirmó que Bullrich recuperó el control total de su cuenta. El equipo de la plataforma se comunicó de forma directa con él y resolvió el bloqueo de manera personalizada. Los activos, después de cinco meses inaccesibles, volvieron a estar bajo su control.

Pero la empresa fue más allá de la resolución técnica. Anunció una donación de u$s150.000 a la Fundación Esteban Bullrich, creada en 2022 para acompañar a pacientes con ELA y a sus familias.

En el comunicado, la firma describió la donación como "una expresión concreta de nuestro compromiso con la accesibilidad y la inclusión", con el objetivo de apoyar la lucha contra la enfermedad en Argentina.

La Fundación acompaña hoy a más de 700 familias, capacitó a 4.200 estudiantes y profesionales de la salud para el abordaje integral de la ELA. Sus números actuales son:

Es una de las redes de apoyo más grandes del país para afectados por esa patología.

Desde la plataforma también adelantaron que están fortaleciendo sus estándares de accesibilidad "para que los usuarios que necesiten asistencia directa puedan acceder a ella de forma fluida, sin fricciones innecesarias", y que el caso les permitió identificar debilidades en el proceso que motivarán cambios en los protocolos globales.

La falla que el caso Bullrich dejó al descubierto

Lo que convierte esta historia en algo más que un conflicto entre un usuario y una plataforma es la dimensión sistémica del problema que expone. Los sistemas de autenticación biométrica (Face ID, reconocimiento facial, verificación de identidad por imagen) están construidos sobre un supuesto que rara vez se examina: que el rostro de una persona es estable en el tiempo.

Para la mayoría de los usuarios, ese supuesto es razonablemente válido. Para personas con enfermedades neurodegenerativas como la ELA, con condiciones que alteran la musculatura facial, o incluso para pacientes oncológicos que atraviesan tratamientos agresivos, ese supuesto falla. Y cuando falla, el sistema no tiene protocolo alternativo. Simplemente bloquea.

Binance tiene 280 millones de usuarios en todo el mundo. Incluso si el porcentaje de personas con condiciones que alteran el reconocimiento facial es pequeño, la escala implica que hay decenas de miles de usuarios potencialmente expuestos a este mismo problema. El caso Bullrich fue el primero en hacerse visible porque él tenía los contactos, la plataforma pública y la capacidad de comunicación para llegar a la cúpula directiva de la empresa. La mayoría de quienes enfrentan el mismo problema, no.

Mirando el vaso medio lleno, la empresa acudió al reclamo y tiene allí una muestra que puede abrir paso a una actualización. Si el caso Bullrich sirve para atender problemáticas similares en otros usuarios y evitarles un dolor de cabeza, habrá valido la pena.

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