El mayor fantasma del mercado cripto podría estar sobredimensionado. Un estudio de The Wharton School (Universidad de Pensilvania) concluye que, incluso en el peor escenario, una venta masiva de los Bitcoin atribuidos a Satoshi Nakamoto tendría un impacto acotado y no provocaría el colapso catastrófico que muchos inversores temen.

El investigador Karl T. Ulrich modeló tres escenarios posibles de liquidación y encontró que el daño máximo al precio rondaría el 25% (en un caso extremo de venta agresiva en solo 5 años).

En el escenario más realista, con una venta gradual a lo largo de una década, la caída sería de apenas 11% a 12%. Lejos del apocalipsis.

La reserva en cuestión es enorme: unos 1.148.000 BTC que nunca se movieron desde que fueron minados entre 2009 y 2010. A valores actuales (cerca de u$s80.000 por unidad), representan alrededor de u$s92.000 millones y equivalen al 7% de la oferta efectiva de Bitcoin.

Pero el dato clave del análisis no son los números, sino el comportamiento. Esas monedas llevan 16 años completamente dormidas.

Satoshi tuvo múltiples oportunidades de vender (en los ciclos alcistas de 2013, 2017, 2021 y 2024) y no tocó una sola. Para Ulrich, eso debilita la hipótesis de que el creador de Bitcoin busque maximizar ganancias.

Qué explica 16 años de silencio absoluto en la blockchain

El perfil que mejor encaja con esa inactividad prolongada apunta a otras motivaciones:

El estudio contempla también que Satoshi haya sido un grupo de personas cuya falta de coordinación produce el mismo resultado observable.

Los desenlaces más probables, según el trabajo, convergen en un mismo punto: que esos BTC terminen fuera de circulación de forma permanente (por destrucción de acceso, quema mediante una transacción OP_RETURN u otro mecanismo criptográfico). En cualquiera de esos casos, el efecto sobre la oferta sería neutral o levemente positivo para el precio.

El estudio también reconoce que si se confirmara públicamente la identidad de Satoshi, el mercado podría reaccionar con una caída inicial de 10% a 15% durante horas o días. Pero argumenta que en 2026, con la creciente presencia de flujos institucionales, ETFs y tesorerías corporativas, ese tipo de shock narrativo se diluye mucho más rápido que en ciclos anteriores.

La conclusión del investigador es directa: el mercado debería dejar de tratar la reserva de Satoshi como una bomba de tiempo y empezar a considerarla oferta efectivamente retirada, con un riesgo residual de liquidación limitado. El mito sigue siendo poderoso, pero la evidencia cuenta otra historia.

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