El sistema financiero está en modo alerta por una morosidad que no da tregua, en un contexto en el que a los argentinos cada vez les cuesta más sostener sus pagos.
Las cifras del BCRA confirman esa tendencia: en febrero, la mora del crédito al sector privado llegó al 6,7% y viene en alza sostenida en el último año.
El foco más crítico está en las familias, donde los atrasos ya superan el 11% y acumulan 16 meses consecutivos de suba, muy lejos del 2,9% de hace un año.
En ese escenario, el mayor deterioro se concentra en los préstamos personales (13,8%) y las tarjetas de crédito (11,6%), dos pilares del consumo que hoy reflejan con claridad el estrés financiero.
Con más atrasos en el sistema, el comportamiento de pago impacta de lleno en el score crediticio, una variable central para acceder al financiamiento.
Qué es el score crediticio y por qué importa
El score crediticio no es un número al azar. Es el puntaje que usan bancos y fintech para evaluar el perfil de cada persona antes de otorgar un producto.
Va de 1 a 999 y mide, básicamente, qué tan probable es que alguien cumpla con sus pagos.
En Argentina, este scoring lo calculan los llamados burós de crédito, como Veraz o Nosis. Cada uno tiene su propia fórmula, por lo que el resultado puede variar según la entidad que lo consulte.
En líneas generales, el mercado suele leer esos puntajes así:
- Por encima de 850: perfil sólido, bajo riesgo
- Entre 700 y 849: buen nivel, con riesgo moderado
- Entre 500 y 699: zona media, con más cautela
- Por debajo de 500: alto riesgo
Además, se construye a partir de varios factores como:
- El historial de pagos
- El nivel de deuda
- La antigüedad de la relación con el sistema financiero
Cuanto más ordenado sea ese comportamiento, más alto será el puntaje.
En ese marco, surge una pregunta clave: qué deudas suman, cuáles restan y cómo juegan en ese puntaje.
"El scoring crediticio no se define por el patrimonio, sino por el comportamiento financiero de la persona", explica Elisabet Piacentini, coordinadora de la Comisión Pyme del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires (CPCECABA), en diálogo con iProUP.
Según detalla, uno de los factores más relevantes es el historial de pagos: los incumplimientos son de las primeras variables que se analizan.
También pesa la antigüedad crediticia, es decir, cuánto tiempo lleva una persona operando con productos financieros, algo que puede jugar en contra si nunca tuvo relación con bancos o crédito formal.
Otro punto clave es el nivel de endeudamiento. "No es lo mismo alguien que usa todo el límite disponible en su tarjeta que quien mantiene un uso más moderado: esto último favorece el score", agrega.
A eso se suma el tipo de vínculo con el sistema, como tener débitos automáticos o productos activos, que suelen interpretarse como señales de mayor cumplimiento.
Además, advierte que pedir muchos créditos en poco tiempo también impacta de forma negativa. "Cada nueva solicitud puede bajar el puntaje".
Un punto clave a tener en cuenta es que el score no depende de una sola relación. No alcanza con cumplir perfecto en un banco: si hay atrasos en otra entidad, también impactan, porque el sistema cruza toda la información financiera.
Además, el score crediticio no es estático. Cambia con el tiempo y refleja los hábitos más recientes. En general, las variaciones se ven en un plazo de uno a tres meses.
Cómo mejorar el perfil financiero
En un escenario donde el crédito se vuelve más exigente, cuidar el score puede hacer la diferencia entre acceder o no a financiamiento.
"Es importante tener un buen puntaje, porque cada vez que pedimos un aumento del límite de la tarjeta de crédito o un crédito Pyme o un crédito hipotecario, revisan cuál es nuestro scoring", explica Piacentini.
Algunas prácticas básicas ayudan a sostenerlo:
- Pagar siempre en fecha: es el factor más importante
- No sobreendeudarse: usar el crédito dentro de lo que podés pagar
- Evitar pedir muchos préstamos juntos: cada solicitud suma presión
- Mantener cuentas antiguas activas: el historial largo juega a favor
- Revisar el reporte: detectar errores también suma
Piacentini también recomienda que los usuarios tomen un rol activo sobre su historial financiero.
"Se puede entrar a la Central de Deudores del BCRA y revisar si hay alguna deuda antigua que sigue figurando y está afectando el perfil. Por ejemplo, un cheque rechazado o una obligación que ya prescribió hace más de cinco años", explica.
Además, es clave entender que no todas las deudas son iguales: algunas pesan más que otras en el perfil financiero.
En ese sentido, Piacentini califica como una "deuda mala" pagar solo el mínimo del resumen y deja una regla de oro: "nunca deber la tarjeta de crédito".
"Pagar solo el mínimo es una de las peores prácticas, porque los intereses son muy altos y, además, están cargados de impuestos como IVA, Ingresos Brutos y sellos. Eso hace que la deuda crezca muy rápido", advierte.
Otra de las deudas a evitar son las fiscales. "Son especialmente riesgosas: ante un atraso, ARCA puede avanzar rápidamente con embargos, iniciar acciones judiciales y sumar intereses y honorarios, lo que encarece mucho la situación".
El score funciona como una suerte de "reputación financiera". En un contexto donde crece la mora y las entidades ajustan el riesgo, tener un buen puntaje deja de ser un detalle y pasa a ser una herramienta clave para moverse dentro del sistema.