BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, salió a presionar al Gobierno de Estados Unidos para que flexibilice las reglas que se preparan sobre las stablecoins, las criptomonedas atadas al dólar.

El gigante financiero envió una carta formal al regulador bancario estadounidense (la OCC) y pidió eliminar un punto clave: el posible tope del 20% sobre los activos tokenizados que pueden usarse como respaldo de esas monedas digitales.

El argumento es directo. Para BlackRock, el riesgo de un activo no se define por la tecnología que lo soporta, sino por tres variables tradicionales: liquidez, calidad crediticia y vencimiento.

La presentación llega en un momento clave. En julio de 2025, Donald Trump firmó la GENIUS Act, la primera ley federal que regula a las stablecoins de pago. Ahora, las agencias supervisoras definen cómo aplicarla.

Qué pide BlackRock y por qué

La gestora considera que un tope rígido generaría una distorsión artificial entre instrumentos financieros idénticos en todo, salvo en su formato.

La lógica es simple: si un bono del Tesoro estadounidense tiene el mismo perfil de riesgo en su versión tradicional y en su versión tokenizada, no debería recibir un trato peor solo por estar registrado en una blockchain.

BlackRock también pidió ampliar la lista de activos elegibles como reserva. En particular, busca que los fondos cotizados del Tesoro puedan contar como respaldo de stablecoins.

El factor BUIDL detrás de la jugada

La movida no es casual. Coincide con el avance de BUIDL, el fondo tokenizado del Tesoro de BlackRock, que viene ganando terreno en el mundo cripto.

El exchange OKX acaba de incorporar BUIDL a su sistema de colateral institucional, en alianza con Standard Chartered. Bajo ese esquema, clientes institucionales y usuarios VIP pueden usar participaciones del fondo como margen para operar.

Qué se juega el mercado

El diseño final de las reglas definirá qué tan rápido los activos tokenizados se integran al sistema financiero estadounidense.

Si la OCC adopta el criterio que pide BlackRock, el mercado tendrá más libertad para incorporar bonos del Tesoro tokenizados y productos similares. Si mantiene topes rígidos, ese segmento avanzará con más cautela.

Para los emisores de stablecoins, la diferencia es de fondo: las reglas sobre reservas condicionan su modelo de negocio, su rentabilidad y las alianzas posibles con bancos y custodios.

Detrás del pedido puntual asoma un debate más amplio: hasta dónde el sistema financiero tradicional está dispuesto a integrar la tokenización como una capa más de su infraestructura.

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