El Senado de Estados Unidos aprobó por unanimidad una norma que prohíbe a sus propios miembros operar en mercados de predicción.
La decisión golpea de lleno a plataformas como Kalshi y Polymarket, donde se apuesta sobre elecciones, guerras y hechos políticos, y busca despejar sospechas de que legisladores puedan mezclar decisiones públicas con apuestas privadas.
El veto llega tras una seguidilla de escándalos por uso de información privilegiada. Entre ellos, el de un militar de élite que ganó casi u$s410.000 apostando con datos clasificados sobre la captura de Nicolás Maduro.
Estos mercados permiten comprar y vender contratos atados a la probabilidad de que ocurra un evento. Crecieron con fuerza en los últimos años, pero hoy enfrentan un escrutinio inédito por parte del poder político estadounidense.
Al excluirse a sí mismos, los senadores buscan despejar sospechas: que nadie pueda mezclar decisiones públicas, campañas o datos reservados con apuestas privadas.
Los casos que dispararon la alarma
El 22 de abril, Kalshi suspendió y multó a un candidato al Senado y a dos candidatos a la Cámara de Representantes. ¿El motivo? Habrían apostado usando información interna de sus propias campañas.
Un día después, las autoridades arrestaron al sargento mayor Gannon Ken Van Dyke, soldado de las Fuerzas Especiales del Ejército de EE.UU.
Lo acusan de haber usado información clasificada para apostar en Polymarket sobre la misión que terminó con la captura del líder venezolano, en una operación de la que él mismo participó.
Lo más fuerte: Van Dyke participó de esa misma operación, según el Departamento de Justicia. Sus apuestas le dejaron casi u$s410.000 de ganancia.
Qué cambia ahora
Antes de la votación, un grupo de congresistas demócratas ya había pedido al regulador (la CFTC) reglas más duras. Su lista de objetivos:
- Vetar contratos sobre resultados de elecciones
- Prohibir apuestas ligadas a guerras y acciones militares
- Restringir contratos sobre deportes y decisiones gubernamentales sin un interés económico real de cobertura
La medida del Senado no prohíbe los mercados de predicción para el público general. Pero envía una señal política contundente: si los propios legisladores se autoexcluyen, es porque reconocen un riesgo serio.
Para Kalshi y Polymarket, el escenario es complejo: cualquier nuevo caso vinculado a campañas u operaciones militares podría acelerar una regulación más amplia que cambie su modelo de negocio en EE.UU. de raíz.