La inteligencia artificial (IA) redefine el mapa económico global, y Taiwán es hoy uno de sus mayores protagonistas de esta revolución. 

En pocos años, la isla asiática pasó de ser una economía exportadora de tamaño medio a consolidarse como una potencia bursátil de más de u$s4 billones, impulsada casi exclusivamente por el auge de la demanda de hardware para IA.

Según el informe de The Kobeissi Letter, el mercado accionario taiwanés alcanzó este mes los u$s4.14 billones, superando incluso a Reino Unido, que se mantiene en torno a los u$s4.09 billones.

El dato reflejó un crecimiento acelerado y también un cambio estructural: mientras Londres llevó más de una década prácticamente estancado, Taiwán triplicó su capitalización desde 2020.

El motor detrás de este salto es claro, es por los semiconductores, y en particular, gracias al gigante Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), que se convertió en el corazón de esta transformación. 

De esta forma, sus acciones acumulan un aumento del 680% desde 2020 y actualmente representan más del 40% del valor total del mercado taiwanés.

La importancia de la IA para la economía global

En el primer trimestre, TSMC reportó una utilidad neta de 572.48 mil millones de dólares taiwaneses, unos u$s18 mil millones, con un crecimiento interanual de 58,3%.

En esta línea, los ingresos alcanzaron 1.13 billones de dólares taiwaneses, unos u$s35 mil millones, con una suba de 35,1%, y 61% de sus ventas provino de computación de alto rendimiento, un segmento dominado por aplicaciones de inteligencia artificial.

Solo en abril, los inversores extranjeros inyectaron u$s8.9 mil millones en acciones taiwanesas, encaminando al mercado a registrar el mayor ingreso mensual de su historia. 

Para los analistas, este fenómeno confirma una tendencia más amplia, y se trata de cómo la IA reconfigura los mercados financieros globales.

En marzo pasado, las exportaciones de Taiwán crecieron 65,9% interanual hasta un récord de u$s91.12 mil millones, cifra que marcó el ritmo más alto en más de 16 años y el decimocuarto mes consecutivo de expansión.

En este contexto, Taiwán comenzó a ser visto como un termómetro de la economía digital, ya que cada avance en IA implica una mayor demanda de chips, y, por extensión, un flujo de capital que termina impactando directamente en su mercado.

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