Coinbase publicó un documento de 50 páginas firmado por criptógrafos de Stanford, la Ethereum Foundation, Eigen Labs y la Universidad de Texas con una conclusión central: ningún ordenador cuántico puede romper hoy la seguridad de Bitcoin o Ethereum, pero la industria debe empezar a prepararse ya porque cuando esa capacidad exista, la migración llevará años.
El paper, publicado este martes, es la primera publicación del Consejo Asesor Independiente de Coinbase sobre Computación Cuántica y Blockchain, creado en enero, y llega como respuesta al revuelo que generó en marzo un informe de Google Quantum AI que redujo las estimaciones de recursos necesarios para vulnerar la criptografía de Bitcoin.
Uno de los hallazgos más concretos del informe es que reemplazar las firmas actuales (ECDSA) por alternativas postcuánticas como ML-DSA (ya estandarizada por el NIST) inflaría el tamaño de las transacciones hasta 38 veces en ciertos escenarios, lo que se traduciría en bloques más pesados, tarifas más altas y un crecimiento explosivo del almacenamiento en cada red.
La solución que proponen los investigadores es una estrategia "1 de 2": mantener la firma elíptica actual y preparar en paralelo una firma postcuántica que se active solo cuando sea necesario, sin costos adicionales hasta ese momento.
El caso de Ethereum suma una complejidad extra: con cerca de un millón de validadores que firman bloques cada pocos minutos, no existe hoy un equivalente postcuántico de BLS (el esquema de firma agregada que usa la red) con el mismo nivel de eficiencia. El paper lo plantea sin rodeos: no hay una solución de reemplazo directa disponible.
Otro punto sensible es el destino de las wallets abandonadas que no migren a tiempo.
El informe estima que alrededor de 6,9 millones de BTC están en direcciones con claves públicas expuestas. Fijar una fecha límite implica que algunos usuarios pierdan fondos sin saberlo; no fijarla deja esos activos como un blanco permanente.
El NIST recomienda completar las migraciones postcuánticas antes de 2035, pero el propio documento advierte que ese plazo podría quedar corto a la luz de investigaciones recientes que aceleran los tiempos estimados para desarrollar un ordenador cuántico relevante.
La publicación también busca poner paños fríos en un debate que se había recalentado. Tras el informe de Google, el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, anunció que dedicaría tiempo personal al tema.
La reacción fue mixta: Samson Mow recordó que la última vez que Armstrong intervino en un debate técnico de Bitcoin derivó en las Guerras del Tamaño de Bloque.
El mensaje central del exchange es claro: el riesgo es real pero no inminente, y la urgencia del pánico resulta tan peligrosa como la inacción.