Charles Hoskinson, fundador de Cardano, criticó la Clarity Act que todavía se debate en Estados Unidos y advirtió que "un mal proyecto de ley es peor que ninguno".
Uno de los principales cuestionamientos de Hoskinson es la ausencia de una instancia previa de discusión y consenso con todos los actores del ecosistema, lo que derivó en un proyecto con una estructura débil que representa un riesgo para el sector.
En ese sentido, explicó: "No se puede escribir una ley sobre una tecnología sin consultar adecuadamente a quienes la construyen".
Además, cuestionó el rol de regulador que la ley le otorga a la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) y opinó que el organismo no tiene ni los recursos materiales ni la experiencia técnica para desempeñar esa labor.
Otro de los puntos señalados por Hoskinson es que el proyecto no establece definiciones precisas sobre qué activos son considerados valores financieros.
También advirtió sobre el caso de las stablecoins con retorno, que mezclan características de inversión y podrían quedar sujetas a criterios contradictorios.
Por qué el proyecto quedó estancado en el Congreso
Pese al impulso político, la ley continúa estancada en el Congreso, y el principal punto de conflicto gira en torno al tratamiento de las stablecoins, especialmente en lo que respecta al pago de intereses a los usuarios.
Mientras las empresas cripto defienden estos incentivos como parte central del negocio, el sector bancario presiona para restringirlos ya que los pone en jaque ante la competencia.
Estas diferencias generaron un bloqueo legislativo que ya lleva meses, incluso después de que la Cámara de Representantes aprobara una versión del proyecto en 2025.
El secretario del Tesoro, Scot Bessent, responsabiliza a actores del propio ecosistema cripto por la falta de avances.
El funcionario criticó posturas "todo o nada" que rechazan el proyecto por considerarlo insuficiente, y advirtió que esa estrategia podría dejar al sector sin ningún tipo de regulación.
Además, subrayó que existe un respaldo bipartidista para avanzar con la normativa, aunque ese equilibrio político podría cambiar tras las próximas elecciones legislativas.
Desde el Gobierno, la urgencia también responde a una visión estratégica, base a consolidar a Estados Unidos como un centro global de innovación financiera en el ámbito de los activos digitales.
Es por eso que sin una ley que ordene el sector, los especialistas advirtieron que ese liderazgo podría quedar en manos de otras economías.