El Banco Central reactivó la ventanilla de pases activos para fijar un techo al costo del dinero y dar previsibilidad al sistema financiero, con la intención de frenar la volatilidad de las tasas y reactivar el crédito en pesos.

Los pases activos son una herramienta práctica que había quedado en pausa y que permite al organismo prestar liquidez a los bancos a una tasa determinada, que funciona como referencia inmediata y marca un límite al costo del financiamiento.

Con esa decisión, el organismo también restablece el corredor de tasas de interés, un esquema más amplio que define un piso y un nivel máximo para orientar al mercado.

El corredor se mueve entre un piso del 20% (pases pasivos) y un techo del 25% (pases activos), definidos por el Banco Central.

La medida llega en un contexto de fuerte inestabilidad: en las últimas semanas, las tasas interbancarias mostraron oscilaciones abruptas y el crédito al consumo y a las pymes quedó prácticamente congelado.

El objetivo del Banco Central es que la reactivación del corredor de tasas contribuya a normalizar ese escenario enviando señales claras a los bancos.

Menos volatilidad, más crédito

Al reducir la volatilidad diaria, los bancos ganan mayor previsibilidad sobre el costo de fondeo y pueden moderar los recargos aplicados a los préstamos personales y comerciales.

Esto no solo abarata el crédito, sino que también ayuda a contener la mora, que en los préstamos a hogares trepó al 11,2% en febrero, el nivel más alto en más de dos décadas.

El movimiento se complementa con otras disposiciones del BCRA, como la reducción de la exigencia de encajes diarios -que había alcanzado niveles récord antes de las elecciones-, liberando recursos para los bancos.

También se eliminó una penalización que encarecía el crédito para productores agropecuarios que almacenaban soja y trigo, lo que apunta a mejorar el financiamiento rural.

Desde el sector financiero destacan que el BCRA está recuperando herramientas clásicas de política monetaria para ordenar el mercado.

Se espera que el impacto sea directo: las empresas podrán proyectar mejor sus costos financieros, lo que favorece la inversión y el capital de trabajo.

Los consumidores tendrán acceso a préstamos personales y tarjetas con tasas menos volátiles, y sectores clave como el agro y las pymes verán alivio en el acceso al crédito.

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