El presidente argentino, Javier Milei, reafirmó que no modificará su programa económico basado en la ortodoxia fiscal y monetaria, pese al repunte inflacionario registrado en marzo.
En un contexto de creciente preocupación social por la suba de los precios, el mandatario insistió en que "no hay que desesperarse" y llamó a la población a tener paciencia hasta que la inflación retome su sendero descendente.
Milei rectificó su rumbo
El último dato del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostró una inflación mensual del 3,4%, por encima de las expectativas oficiales.
El propio Milei reconoció que "el dato es malo" y aseguró que la suba "no nos gusta", aunque sostuvo que existen factores que explican el desvío y que la tendencia se revertirá en los próximos meses.
Lejos de anunciar cambios, el Presidente dejó en claro que mantendrá intacta su estrategia económica, en el marco de su discurso del AmCham Summit, el foro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina.
Según planteó Mieli, abandonar la ortodoxia implicaría poner en riesgo los resultados alcanzados hasta el momento, y en esa línea, reiteró que su gobierno no tomará medidas "en contra de la teoría económica", lo que reforzó su compromiso con el ajuste fiscal, la disciplina monetaria y la desregulación.
Milei admitió que está complicado
El mensaje oficial se da en un escenario complejo, ya que los datos recientes indican que la inflación volvió a acelerarse tras haber mostrado una desaceleración inicial durante el primer año de gestión.
Se debe recordar que en marzo, el índice de precios acumuló su décimo mes consecutivo de suba, lo que complica las metas oficiales para 2026.
Además, el Gobierno atribuyó parte de la presión inflacionaria a factores externos, como el aumento de los precios internacionales de la energía y su impacto en transporte y alimentos.
Aun así, Milei se mostró optimista y aseguró que la economía ingresará en una etapa de mejora, con una desaceleración inflacionaria en el corto plazo.
El pedido de "paciencia" por parte del Presidente no es nuevo, pero cobró mayor relevancia en medio de señales de malestar social y cuestionamientos a la marcha del programa económico.
Días atrás, el propio mandatario admitió que "los últimos meses fueron duros", aunque insistió en que "el rumbo es el correcto" y descartó cualquier giro en la política económica.
De esta forma, el Gobierno apuesta a sostener su hoja de ruta con la expectativa de que, una vez superadas las tensiones actuales, la inflación se desplome y consolide el principal objetivo de la gestión, la estabilización macroeconómica.