Los principales bancos del país bajaron las tasas de los plazos fijos a menos del 20% anual para colocaciones a 30 días.
El desplome de las tasas le quitó brillo a las inversiones en pesos y no movió la aguja del dólar, que sigue en caída.
La divisa cerró en $1.382,39, su menor valor de 2026, mientras que el mayorista quedó en $1.360.
Ni siquiera las compras del Banco Central lograron mover el dólar, que siguió en baja.
Mientras que los dólares financieros finalizaron mixtos y reforzaron la calma cambiaria.
Esa tranquilidad se apoya en un colchón de reservas que ya suman u$s5.500 millones y que podría engrosarse con la llegada de la cosecha gruesa.
La estrategia del Gobierno
El dato de inflación de marzo, que habría superado el 3%, se combina con un peso apreciado y deja a la economía más cara en dólares.
En ese contexto, varias compañías se volcaron a importar antes que a fabricar en el país.
La combinación de tasas en picada y dólar planchado abre una ventana que el Gobierno busca aprovechar para:
- remonetizar la economía
- estimular el consumo
- acelerar la baja de la inflación
"Baja la tasa corta, baja la tasa larga y bajan las expectativas de depreciación. Esto es el sueño de un macroeconomista que está diseñando un programa de estabilización", explicó José Luis Daza, viceministro de Economía.