Las stablecoins se preparan para dar un salto histórico en la industria de pagos: hacia 2035 podrían mover más de u$s1,5 billones en transacciones, impulsadas por el recambio generacional y la adopción masiva en comercios.
En 2025 ya habían procesado u$s28 billones, según Chainalysis. Ese piso marca la magnitud del fenómeno y anticipa un crecimiento que podría multiplicarse de manera explosiva en la próxima década.
Uno de los factores clave es la transferencia de riqueza histórica. Según la gestora Merrill Lynch antes de 2048 se moverán hasta u$s100 billones desde los Boomers hacia Millennials y Gen Z.
Estas generaciones ya tuvieron contacto con criptomonedas y probablemente seguirán gestionando ese capital en redes cripto como una opción natural.
Además, a partir de 2028 serán mayoría de adultos en Norteamérica y Europa, lo que refuerza su peso en el mercado financiero global.
En ese contexto, Chainalysis proyecta que este cambio cultural podría sumar u$s508 billones al volumen anual de stablecoins para 2035, una cifra que supera el tamaño actual de todo el mercado mundial de pagos transfronterizos.
La integración con comercios minoristas impulsa el despegue
El otro elemento clave es la adopción de stablecoins para pagos cotidianos como supermercado, alquileres y suscripciones. Un campo en el que grandes minoristas y procesadores de pagos ya están probando integraciones.
En ese sentido, la firma estima que este factor por sí solo podría sumar u$s232 billones al volumen anual para 2035.
Las stablecoins ya muestran ventajas diferenciales frente a los sistemas tradicionales: liquidan pagos en segundos, funcionan las 24 horas y eliminan intermediarios.
Esa dinámica se traduce en costos mucho más bajos y en operaciones globales sin fricciones, sumado a la trazabilidad que garantiza la blockchain.
Estas ventajas alimentan proyecciones que apuntan alto: entre 2031 y 2039, el volumen de transacciones con stablecoins podría alcanzar la misma escala que Visa y Mastercard.
Y las grandes empresas no quieren quedarse afuera: Stripe compró Bridge y Mastercard selló una alianza con BVNK para acelerar la integración de estos activos en sus redes.
Además, en países de América latina, como Argentina y Brasil, donde la inflación y las restricciones cambiarias complican el acceso a divisas, las stablecoins ya funcionan como una salida práctica para pagos internacionales y resguardo de valor.