Changpeng Zhao (CZ), fundador de Binance, aseguró que las criptomonedas podrían dejar de ser un fenómeno asociado a la especulación financiera para convertirse en parte de la vida cotidiana en menos de una década.
Para este referente del ecosistema cripto, los activos digitales podrían proyectar para el año 2031 una integración total de la tecnología blockchain en el día a día de las personas.
La predicción de CZ
Según el empresario, el futuro de los activos digitales no estará marcado por su visibilidad, sino por su invisibilidad en la integración de la diaria.
En esta línea, la tecnología seguirá funcionando, pero dejará de ser tema de conversación, del mismo modo en que hoy nadie piensa en los protocolos de internet al enviar un mensaje o realizar una compra online.
El crecimiento del ecosistema cripto ya muestra señales de expansión sostenida, y en 2025 un ejemplo de esto fue la fuerte adopción institucional.
Se estima que cientos de millones de personas utilizarán criptomonedas en los próximos años, mientras que distintas consultoras proyectan un mercado que podría alcanzar cifras multimillonarias hacia 2030.
A nivel estructural, el cambio ya comenzó, ya que el uso de criptomonedas se está desplazando desde la inversión especulativa hacia aplicaciones más concretas, como pagos, remesas y operaciones comerciales.
Es por eso que esta transformación sugiere que los activos digitales están evolucionando hacia herramientas funcionales dentro de la economía global.
Inteligencia artificial y pagos globales
Uno de los factores clave que, según CZ, acelerará esta integración es la inteligencia artificial, ya que el empresario sostuvo que esto sucederá gracias a los sistemas automatizados
Los mismos podrían convertirse en grandes usuarios de criptomonedas, especialmente en entornos donde se requieran pagos rápidos y sin fronteras.
La combinación de blockchain e inteligencia artificial abriría la puerta a nuevas dinámicas económicas, donde las máquinas y las plataformas digitales interactúan entre sí utilizando activos digitales como medio de intercambio.
La base de esta transformación es la tecnología blockchain, que permite registrar información de forma descentralizada, segura y sin intermediarios.
Aunque su uso más conocido es el de las criptomonedas, sus aplicaciones se extienden a múltiples sectores: desde contratos inteligentes hasta sistemas de trazabilidad, registros digitales o procesos electorales.
Esta versatilidad es la que impulsa la idea de una "infraestructura invisible", una capa tecnológica que opera detrás de múltiples servicios cotidianos sin que el usuario necesariamente lo perciba.