El 10 de abril la firma de análisis on-chain Chainalysis advirtió que las empresas navieras que adopten pagos en criptomonedas en el estrecho de Ormuz enfrentarán riesgos concretos de sanciones internacionales.

El informe señala que, pese a los intentos por eludir el sistema financiero tradicional, la transparencia de las redes blockchain permitiría a los reguladores rastrear operaciones e identificar a las contrapartes involucradas.

El esquema, confirmado por fuentes oficiales días antes, contempla el cobro de un dólar por barril de crudo transportado a través de esa vía marítima estratégica para el comercio energético global.

Irán propuso que esos pagos se realicen en bitcoin, stablecoins o yuanes mediante intermediarios vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una entidad que permanece bajo sanciones de Estados Unidos.

Un sistema diseñado para evadir sanciones

Hamid Hosseini, portavoz de la Unión de Exportadores de Petróleo de Irán, aseguró que el sistema permitiría ejecutar pagos de forma rápida, minimizando riesgos de rastreo o incautación vinculados a sanciones internacionales.

El mecanismo comenzaría con el contacto entre los armadores y las autoridades iraníes, quienes solicitarían datos detallados del buque y su carga antes de avanzar con la negociación del peaje correspondiente.

Una vez acordadas las condiciones, se otorgaría un código de autorización que habilitaría el tránsito, condicionado al cumplimiento del pago dentro de un esquema operativo previamente establecido por las autoridades.

"Los buques dispondrían de unos segundos para pagar en bitcoin, garantizando así que no puedan ser rastreados ni confiscados debido a las sanciones" explican desde Chainalysis.

El informe remarca que bitcoin, a diferencia de las stablecoins como USDT o USDC, no puede ser congelado por ningún emisor central, lo que limita la intervención directa sobre las transacciones.

No obstante, aclara que la única forma efectiva de interferir en estos pagos sería mediante presión sobre las partes involucradas, ya que la red descentralizada diseñada por Satoshi Nakamoto no admite bloqueos externos.

Bitcoin vs stablecoins: la tensión estratégica

Chainalysis indica que históricamente Irán ha recurrido a stablecoins debido a su vinculación con el dólar, lo que facilita preservar valor y operar con liquidez suficiente en mercados internacionales.

Esta preferencia se explica en parte por el deterioro del rial iraní, cuya depreciación ha incrementado la necesidad de instrumentos financieros más estables en medio de un contexto económico adverso.

"Bitcoin, en cambio, experimenta una volatilidad de precios constante. Debido a que no tiene emisor y, por lo tanto, no puede ser confiscado ni congelado por un intermediario, el BTC ha sido utilizado principalmente por ciberdelincuentes iraníes" remarca Chainalysis.

Sin embargo, el propio análisis introduce una tensión conceptual al priorizar estabilidad y liquidez por encima de la capacidad de resistencia a la censura que caracteriza a bitcoin.

Mientras la volatilidad puede gestionarse con herramientas financieras, el uso de stablecoins implica la posibilidad de congelamiento si los emisores detectan vínculos con entidades sancionadas.

En ese marco, para actores bajo presión financiera extrema, un activo no embargable puede resultar más funcional que uno estable pero dependiente de decisiones centralizadas.

Sanciones, trazabilidad y límites del control

El debate aún no se ha intensificado a nivel global debido a que la propuesta permanece en una fase inicial, aunque las implicancias regulatorias ya generan preocupación en el sector naviero.

Las empresas que realicen pagos a entidades iraníes sancionadas podrían violar normativas estadounidenses, exponiéndose a sanciones que incluyen multas, restricciones operativas o congelamiento de activos.

Chainalysis destacó que, aunque bitcoin ofrece protección frente a congelamientos técnicos, la trazabilidad de su red permite seguir los flujos e identificar a las contrapartes involucradas.

La iniciativa se mantiene por ahora en un plano declarativo y su implementación concreta aún no ha sido confirmada, mientras se monitorea la actividad on-chain en busca de señales de adopción.

Este escenario refleja las dificultades que enfrentan los Estados sancionados al intentar incorporar criptoactivos como alternativa dentro de un sistema financiero global altamente regulado.

Aun así, la naturaleza descentralizada de bitcoin le otorga ventajas estratégicas, al permitir transferencias sin intermediarios y sin depender de la aprobación de gobiernos o entidades centralizadas.

Te puede interesar