La economía global recibió este viernes el dato que marcará el ritmo de las inversiones para el resto del trimestre. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de los Estados Unidos registró en marzo un avance del 0,9% mensual, una cifra que triplica el registro de febrero (0,3%) y que refleja el primer impacto real del conflicto bélico en Medio Oriente sobre los precios internacionales.

Según el último reporte de Balanz Research, la inflación interanual se ubicó en el 3,3%. Si bien el número estuvo levemente por debajo del 3,4% que esperaba el mercado, representa un salto significativo frente al mes anterior.

Esta aceleración pone a la Reserva Federal (Fed) en una posición incómoda: la presión sobre los precios aleja, por ahora, la posibilidad de una baja inminente en las tasas de interés.

El factor energía: el "combustible" de la inflación

El informe de Balanz es categórico: el gran responsable de este salto fue el sector energético.

 Tras el inicio de las tensiones bélicas, el componente de energía trepó un 10,9%, impulsado principalmente por el aumento del 21,2% en los combustibles.

Este "shock" energético aportó casi 0,70 puntos porcentuales a la medición mensual.

Sin embargo, no todas son malas noticias para el equipo económico de Jerome Powell. El IPC núcleo (que excluye alimentos y energía) avanzó apenas un 0,2% mensual, situándose por debajo de las expectativas.

Esto indica que, fuera del impacto directo de la guerra, el resto de los precios de la economía estadounidense muestran señales de desaceleración.

¿Cómo reaccionó Wall Street?

A pesar del salto en el número general, el mercado financiero reaccionó con cautela pero en terreno positivo.

Los futuros del S&P 500 y el Nasdaq mejoraron en el margen tras conocerse que el dato núcleo fue menor al esperado.

Por su parte, la tasa del Tesoro americano a 10 años se ubicó en el 4,29%.

Para los analistas internacionales, este escenario de "inflación importada por la guerra" pero con un núcleo controlado sugiere que la Fed no se verá obligada a subir tasas, aunque sí a mantenerlas en niveles altos por más tiempo del previsto.

El impacto en el inversor argentino: Cedears y Cripto

Este dato de Washington tiene consecuencias directas:

Tal como señala el análisis de Balanz, mientras los servicios se desaceleran y las rentas se mantienen estables, el mundo financiero sigue pendiente de un solo hilo: la duración del conflicto en Medio Oriente.

Si la tregua se consolida, el precio de la energía debería ceder, permitiendo que la inflación vuelva al sendero del 2% que busca la Fed. Caso contrario, el escenario de tasas altas podría prolongarse hasta el segundo semestre de 2026.

Te puede interesar