El dólar blue sorprendió al mercado al caer hasta los $1.390, perforando la barrera de los $1.400 y quedando por debajo del oficial, que cerró en $1.410.

El fenómeno generó una "brecha negativa" inédita, ya que históricamente el paralelo siempre cotizó por encima del regulado.

Sin embargo, la baja responde a una combinación de factores. Por un lado, la escasez de pesos en la economía informal limita la demanda de billetes en el circuito paralelo.

Comerciantes y particulares que solían recurrir al blue hoy muestran más necesidad de vender que de comprar.

Al mismo tiempo, el Banco Central acumuló compras por más de u$s4.700 millones en el primer trimestre, pero esa intervención no alcanzó para sostener el tipo de cambio.

Mientras, el último balance cambiario reveló que la demanda de dólares en el circuito formal sigue firme: en el primer bimestre el público adquirió unos u$s5.000 millones, incluso en un contexto de aparente calma.

La diferencia entre el oficial y el blue ronda apenas el 1,5%, un margen que los operadores consideran difícil de sostener porque rápidamente se generan arbitrajes entre cotizaciones.

El mercado financiero y lo que viene

En paralelo, el dólar MEP cerró en $1.424 y el contado con liquidación en $1.478, reflejando mayor presión en los segmentos financieros.

Esa presión se da en un contexto de inflación que acumuló 9% en el primer trimestre, lo que corre más rápido que el dólar y genera una apreciación del tipo de cambio real.

Por su parte, las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) apuntan a un dólar oficial de $1.420 promedio en abril y $1.700 en diciembre, lo que implicaría una suba de 17,4% interanual, por debajo de la inflación esperada del 29%.

En ese escenario, el carry trade se mantiene atractivo: invertir en pesos rinde más que dolarizarse.

Te puede interesar