Representantes del sector bancario se reunieron la semana pasada para explorar un camino que hasta ahora no figuraba como una posibilidad concreta.
Así, empiezan a trabajar en un financiamiento directo como mecanismo para resolver la morosidad récord, sin esperar a que las familias endeudadas encuentren solas la salida de un laberinto que, con las tasas actuales, se cierra más rápido de lo que se abre.
La reunión que abrió una ventana de esperanza
La semana pasada, representantes del sector bancario se sentaron a discutir un enfoque distinto al que predominó hasta ahora: en lugar de endurecer los criterios de originación y esperar a que la mora se estabilice sola, evalúan instrumentar esquemas de financiamiento directo orientados a resolver las deudas.
El dato fue divulgado por el periodista económico Carlos Burgueño en el stream "Economía de Quincho", espacio que comparte con otros expertos, cobró mayor fuerza en las últimas horas.
La lógica detrás de la propuesta es que el crédito bancario, a tasas más bajas que las del mercado no bancario, puede reemplazar deudas costosas que hoy están en situación irregular, permitiendo que los deudores regularicen su situación y que las entidades recuperen cartera que de otro modo podría volverse irrecuperable.
Damián Di Pace, analista económico y director de Focus Market, viene analizando este escenario de cerca. "Refinanciar la mora en las deudas de las familias argentinas es clave para estabilizar tanto la economía doméstica como el sistema financiero en su conjunto".
Para el analista, esto "permite aliviar la carga inmediata sobre los hogares, evitar la profundización del sobreendeudamiento y sostener el consumo, que es uno de los principales motores de la actividad económica".
El argumento no es solo social. "Acá hay un beneficio mutuo porque brinda a las entidades crediticias la posibilidad de recuperar cartera en riesgo, reduciendo pérdidas y mejorando la previsibilidad", precisa Di Pace.
El especialista considera que "en un contexto de inflación y volatilidad de ingresos, los esquemas de refinanciación bien diseñados contribuyen a una recuperación más ordenada y sostenible".
La crisis de impagos en cifras
El sistema financiero argentino llegó a un punto en que ya no alcanza con esperar que el mercado se ordene solo. La mora en los créditos a las familias subió por decimoquinto mes consecutivo:
- Llegó a 10,6% en los bancos, según datos del BCRA, nivel que no se registraba desde la salida de la Convertibilidad en 2001
- En fintech y billeteras virtuales, la irregularidad trepa al 27% según la consultora 1816
Los números que describen la situación crediticia de las familias argentinas son, en cualquier contexto, extraordinarios. En un solo año, la mora en los créditos bancarios a hogares pasó del 2,67% en enero de 2025 al 10,6% en igual mes de 2026: casi cuatro veces.
Es el punto más alto desde hace dos décadas y el fenómeno afecta a la totalidad del sistema. Las 25 principales entidades financieras del país registraron aumentos en la irregularidad de sus carteras de crédito a individuos.
Si el foco se pone en los préstamos personales, la mora sube al 13,2%. En las tarjetas de crédito, al 11%. En el universo no bancario (fintechs, billeteras virtuales, financieras de consumo) la consultora EcoGo calculó una irregularidad del 23,9% en enero de 2026, mientras que 1816 la ubica por encima del 27%.
Para tener dimensión del problema en perspectiva regional, Brasil registra una mora del 5,2%, Colombia el 5,1%, México el 3%, Chile el 2,6% y Paraguay el 2,3%. La mora argentina casi triplica el promedio latinoamericano.
La calificadora Moody's advirtió en su último informe que la situación no encontrará un piso hasta bien entrada la segunda mitad del año. El deterioro, dijo, presionará la rentabilidad del sistema financiero principalmente a través de mayores cargos por incobrabilidad, que ya alcanzaron el 3,4% del activo neto en diciembre de 2025.
Las tasas reales: el nudo que ahorca
Entender por qué sube la mora requiere entender el costo real del crédito en Argentina. Las tasas nominales mostraron alguna tendencia a la baja. Pero en términos reales, el costo del dinero sigue siendo asfixiante.
En febrero de 2026, la TNA promedio para préstamos personales en entidades bancarias fue del 69,7%, equivalente a una TEA nominal del 96,8% y a una TEA real del 39,7% descontada la inflación de ese mes.
En las entidades no financieras, si la TNA promedio es históricamente un 90% más alta que la bancaria (según 1816), la TEA real puede superar el 149%.
Cuando se le suma el Costo Financiero Total (CFT), que incorpora seguros, comisiones e impuestos, el peso sobre el bolsillo de los hogares es mucho mayor: en los bancos ya supera el 150% anual, con topes de hasta el 350% en algunos productos.
La trampa del pago mínimo grafica bien la dinámica: las tasas de interés aplicadas para refinanciar saldos de tarjeta promedian el 4% mensual. Quien paga solo el mínimo no reduce el capital adeudado; solo acumula intereses que crecen mes a mes. Con salarios que aún no terminan de recuperar terreno frente a la inflación, el resultado es previsible.
El riesgo que nadie quiere nombrar
El sistema financiero argentino tiene hoy capital suficiente para absorber el nivel actual de morosidad sin riesgo sistémico inmediato. El BCRA señaló que el indicador compuesto por la cartera irregular neta de previsiones se ubica en el 1,5% de la Responsabilidad Patrimonial Computable, por debajo del promedio de una muestra amplia de países. Los bancos cubrían en enero el 89,2% de su cartera irregular con previsiones.
Pero hay un fenómeno que los bancos conocen bien y que complica la salida: cuando la mora sube, los bancos restringen el crédito. Así, el denominador de la cartera deja de crecer mientras el numerador de la mora sigue aumentando, lo que acelera el ratio. Es un círculo que se retroalimenta y que solo puede romperse si hay un instrumento externo que interrumpa la dinámica.
Los datos de Focus Market agregan una dimensión que va más allá de los préstamos formales: 6 de cada 10 hogares argentinos tienen deuda no bancaria. El stock promedio de deuda bancaria por hogar equivale a 3,46 salarios del sector registrado, cuando en 2023 era de apenas 1,43 salarios.
En tres años, la deuda típica se duplicó en términos de ingresos. Y el no pago de obligaciones básicas (expensas, cuotas educativas, servicios) volvió a crecer en el arranque de 2026 después de dos años de mejora. La mora no es solo un dato del sistema financiero. Es una foto del poder adquisitivo real de las familias argentinas.
Lo que diferencia el momento actual de episodios anteriores de mora elevada no es solo el nivel que alcanzó el indicador, sino la convergencia de factores que lo sostienen:
- Tasas reales positivas que encarecen las cuotas en términos reales a medida que baja la inflación
- Salarios que no terminaron de recuperarse
- Una expansión del crédito que incorporó a segmentos de menor historial
- Endurecimiento posterior de las condiciones de originación que cerró la puerta de la refinanciación justo cuando más se la necesitaba
En ese escenario, la reunión de la semana pasada entre representantes bancarios para explorar el financiamiento directo como herramienta de gestión de mora no es un dato menor. Es la señal de que el sector empieza a asumir que esperar no es una estrategia suficiente.
Si los esquemas que están sobre la mesa llegan a instrumentarse, el impacto puede ser doble: alivio para las familias que hoy destinan más del 50% de sus ingresos al pago de deudas y recuperación de cartera para las entidades que de otro modo terminarían absorbiendo pérdidas. Un beneficio mutuo que, paradójicamente, el mercado no pudo construir solo.