La firma Ripple lanzó una de las proyecciones más ambiciosas del ecosistema cripto en relación a las stablecoins. durante el evento XRP Tokyo 2026.
Se trata de que el volumen on-chain de stablecoins podría alcanzar los u$s33 billones en 2026, una cifra que superaría incluso la suma del PBI de los Estados Unidos y China.
La estimación, presentada en un folleto oficial durante la conferencia, reflejó el creciente protagonismo de estos activos digitales, diseñados para mantener paridad con monedas tradicionales como el dólar.
Según la compañía, las stablecoins dejaron de ser una opción secundaria y pasaron a convertirse en un componente central de la infraestructura financiera global.
Un cambio de paradigma
El mensaje de Ripple hacia el sector financiero fue claro, ya que la adopción de stablecoins ya no se discute, sino que se acelera.
En palabras del material difundido en el evento, las empresas fintech ya no se preguntan si deben integrarlas, sino "qué tan rápido pueden hacerlo" para mantenerse competitivas.
Este fenómeno es una respuesta a varias ventajas estructurales, como:
- las transferencias casi instantáneas
- costos más bajos
- mayor interoperabilidad entre sistemas financieros tradicionales y digitales
En ese contexto, Ripple busca posicionarse como un puente entre ambos mundos, respaldado por más de 75 licencias regulatorias a nivel global.
Stablecoins: de nicho a estándar global
La alianza entre Ripple y SBI Holdings, le permitió a la firma acceder directamente a bancos e instituciones financieras locales, consolidando a la región como un campo de pruebas para soluciones basadas en blockchain.
En paralelo, distintos informes del sector coincidieron en que las stablecoins expanden su uso más allá del trading cripto, incluyendo pagos internacionales, tokenización de activos reales y servicios financieros descentralizados.
Incluso, actores tradicionales del sistema financiero acelaran su incursión en este mercado, atraídos por la eficiencia y la escala que ofrecen estas tecnologías.
El evento XRP Tokyo 2026 se desarrolló en Japón, un país considerado clave para la expansión del ecosistema blockchain debido a su marco regulatorio favorable y su temprana adopción de activos digitales.