Argentina lidera el podio entre los países en el mundo que más utilizan stablecoins de manera cotidiana, según un informe DeCard.

La fintech proveedora de tarjetas prepagas elaboró el Stablecoin Readiness Index, que califica a las naciones en una escala de 0 a 100 en base a dos indicadores clave:

Argentina alcanzó la máxima calificación, con un puntaje de 100 sobre 100, en el uso de esta "herramienta de supervivencia financiera", según define el informe. Le siguen otros países como:

Las stablecoins -que ya superan u$s319.000 millones en capitalización de mercado-, son usadas principalmente para ahorros, pagos cotidianos y transferencias, reemplazando en muchos casos al dinero físico o a las cuentas bancarias tradicionales.

Hace una década, el ecosistema cripto en Argentina era prácticamente inexistente: se estimaba que menos de 200.000 personas operaban con Bitcoin, que en ese momento concentraba casi todo el mercado, según datos de la ONG Bitcoin Argentina. Hoy, en cambio, cerca del 20% de la población utiliza criptomonedas, de acuerdo con el informe de Chainalaysis.

El cambio es claro. Mientras las stablecoins ganaron terreno como equivalente digital del dólar —clave en una economía como la argentina—, Bitcoin pasó a ocupar un lugar más selectivo dentro de las decisiones financieras.

"Lo que vemos no es una caída de Bitcoin, sino un cambio en cómo se usa. Antes era la puerta de entrada al mundo cripto; hoy es el activo que muchos eligen para quedarse. Esto muestra cómo las personas están adoptando estrategias financieras más maduras", explica Mariquena Otermin, CMO de Bitwage.

Por que Argentina lidera el uso de stablecoins

La radiografía de DeCard se complementa con otro dato clave: las mediciones de Chainalysis, una de las consultoras más reconocidas en análisis de blockchain.

Según su último informe, Argentina ocupa el puesto número 20 a nivel global en adopción de activos digitales, por encima de varios países de la región. El ranking muestra que supera a Colombia (29), Perú (34) y Bolivia (49).

El uso de stablecoins ya no se limita a inversores o entusiastas de la tecnología. En Argentina, comerciantes, profesionales y familias las incorporan en operaciones cotidianas convirtiendo al país en un caso único de adopción masiva en la región.

Algunos de los factores que impulsan esta adopción son la desconfianza en el sistema financiero local, la accesibilidad tecnológica que ofrecen las billeteras digitales y las plataformas cripto, la inflación crónica, la desconfianza en el peso y la necesidad de dolarización. 

En el modelo estándar de las wallets y exchanges, los fondos de los usuarios se depositan en cuentas colectivas —conocidas como cuentas omnibus— donde el dinero de miles de clientes convive bajo un mismo titular: la empresa.

El usuario no es el dueño legal del activo, sino un acreedor de la plataforma. Mientras la app funcione, esa distinción es invisible. Pero ante una quiebra, un hackeo o una intervención regulatoria, los fondos entran en la masa patrimonial de la empresa y quedan sujetos a los procesos legales correspondientes. 

"La pregunta del ahorrista ya no es solo si la app es rápida, sino quién es el dueño del dinero cuando el teléfono se apaga. El objetivo es eliminar la discrecionalidad: que la tecnología dé agilidad, pero la estructura fiduciaria de respaldo ofrezca certeza legal de que los fondos están protegidos y fuera del balance de la firma", indicó Gabriel Campa, Head of Digital Assets de ikigii by Towerbank.

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