El avance de la computación cuántica volvió a poner a Bitcoin (BTC) en el centro del debate tecnológico global con un reciente informe de Google que alertó esta amenaza recientemente.
Sin embargo, junto con la preocupación real sobre el futuro de la seguridad de las criptomonedas, también creció una ola de desinformación y estafas que aprovechan el tema para engañar a usuarios desprevenidos.
¿Una estafa?
En el marco de una publicación en el foro Hacker News, el desarrollador de Bitcoin Core y cofundador de Blockstream, Greg Maxwell, cuestionó el riesgo cuántico de BTC.
En su publicación, este especialista planteó 3 pilares:
- Añadir firmas postcuánticas a Bitcoin es técnicamente sencillo.
- Existe desarrollo activo adaptado a las necesidades específicas del protocolo.
- Parte del pánico sobre la supuesta inacción de los desarrolladores proviene de esquemas de fraude que explotan el tema para captar inversiones.
En referencia al último punto, el Maxwell sostuvo que se trata de un esquema de fraude masivo que está en curso, y que por cada víctima que convencen de darles dinero, probablemente crean 99 personas más en pánico.
¿Es real el riesgo cuántico?
En los últimos años, distintos informes científicos y tecnológicos advirtieron que, en teoría, las computadoras cuánticas podrían romper a los sistemas criptográficos actuales.
En el caso de Bitcoin, esto afectaría principalmente a los esquemas de firma digital, como ECDSA, que protegen las claves privadas de los usuarios, sobre todo en el caso de las wallets más antiguas.
Según trascendió, mediante algoritmos como el de Shor, una máquina cuántica podría ser lo suficientemente avanzada como para descifrar una clave privada a partir de una pública y falsificar transacciones.
No obstante, los expertos coinciden en que ese escenario todavía está lejos de concretarse, ya que las computadoras cuánticas actuales están muy por debajo del nivel necesario.
En esta línea, se estima que harían falta millones de cúbits para vulnerar Bitcoin, mientras que los dispositivos actuales apenas alcanzan una fracción de esa capacidad.
En paralelo, grandes empresas tecnológicas como Google ya alertaron sobre el impacto futuro de la computación cuántica y avisaron sobre la necesidad de migrar hacia criptografía resistente a ataques cuánticos.
Aunque el riesgo no es inmediato, sí se trata de un desafío a largo plazo que podría requerir cambios profundos en la infraestructura digital global.