Bitcoin (BTC) volvió a retroceder con fuerza y opera cerca de u$s66.200, con una caída de casi 3% en 24 horas.

La baja no fue un hecho aislado, se produjo en paralelo con una venta generalizada de activos de riesgo a nivel global, en un contexto donde la tensión geopolítica, las bolsas débiles y el apalancamiento del mercado cripto se combinaron de la peor manera posible.

La corrección le dio nuevo oxígeno a una tesis que Mike McGlone, analista de Bloomberg Intelligence, lleva tiempo defendiendo. Según el experto, Bitcoin podría regresar a u$s10.000. Su argumento no es caprichoso.

McGlone entiende que gran parte del ascenso del activo estuvo traccionado por la mayor inyección monetaria de la historia durante 2020 y 2021, condiciones que ya no existen. Antes de ese ciclo extraordinario de liquidez, BTC cotizaba mayormente en esa zona.

McGlone no se limitó a Bitcoin. En una proyección más amplia para 2026, trazó un escenario de normalización que incluye petróleo en u$s40 el barril y oro en u$s4.000 la onza. Para el analista Pedro Martínez, "la lógica es consistente. Distintas clases de activos entrarían en una fase de reversión después de años de distorsiones y dinero barato".

Dentro de ese mapa, el repunte del oro en 2025 y el pico previo de Bitcoin serían señales tempranas de un posible cambio de régimen.

El factor Trump: ¿disparador o excusa?

La caída coincidió con el discurso del presidente Donald Trump del 1 de abril, en el que describió el avance de la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, bautizada "Operation Epic Fury", y anticipó que los ataques continuarían dos o tres semanas más.

Como sabemos pero no está de más recordar, la expectativa de desescalada se evaporó, el petróleo subió y el apetito por riesgo cayó en picada.

El contexto macroeconómico encontró un mercado cripto con posiciones apalancadas que no aguantaron la presión. En apenas 24 horas se liquidaron apuestas largas en Bitcoin por cerca de u$s70 millones.

Cuando eso ocurre, las plataformas cierran posiciones automáticamente para cubrir pérdidas, algo que genera una cascada de ventas que puede profundizar la baja mucho más allá de lo que justificaría el factor externo por sí solo.

A la presión macro y las liquidaciones se sumó un quiebre técnico relevante. "Bitcoin perdió el soporte ubicado en torno a u$s66.900, una referencia que muchos operadores de corto plazo seguían de cerca", recuerda a iProUP Martínez.

Para el experto, "si ese nivel no se recupera con rapidez, el próximo piso visible estaría en la franja baja de los u$s60.000, un escenario que cambiaría el humor del mercado de forma significativa".

"Siempre hay una narrativa"

No todos compran la explicación geopolítica. Benjamin Cowen (analista macroeconómico) planteó una lectura diferente y precisó que el comportamiento actual de BTC encaja con patrones históricos de ciclos electorales de mitad de mandato en los Estados Unidos.

Es decir, mínimo en febrero, máximo más bajo en marzo, debilidad en abril. "Siempre hay una narrativa", posteó en X, y recordó que los inversores suelen necesitar una historia que explique cada movimiento brusco, aunque el mercado responda a dinámicas técnicas o estacionales más complejas.

El episodio volvió a instalar la pregunta más incómoda para quienes apuestan al alza: ¿es esto un retroceso dentro de una tendencia mayor o el inicio de una corrección más profunda?

Por ahora, el mercado tiene los ojos puestos en si Bitcoin puede reconquistar la zona de u$s66.900. De lo que pase ahí dependerá, en buena medida, el tono de las próximas semanas.

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