La oferta total de stablecoins trepó a los u$s315.000 millones al cierre del primer trimestre de 2026.

La cifra representó un aumento de u$s8.000 millones respecto al periodo anterior, según las cifras auditadas por CEX.IO

Aunque el crecimiento fue el más lento registrado desde finales de 2023, el hito tuvo un mérito extra: ocurrió en un contexto donde el resto del mercado de activos digitales sufrió una fuerte contracción.

El mercado lee que cuando el riesgo asusta, los inversores buscan refugio en dólares digitales. Y las stablecoins son, hoy, la forma más eficiente de hacerlo dentro del ecosistema cripto.

El número que más llama la atención del informe no es el de la oferta sino el de la actividad: durante los primeros meses de 2026, las stablecoins representaron el 75% del volumen total de trading de criptoactivos, el registro más alto de la historia, superando incluso el pico del mercado bajista de 2022.

Al mismo tiempo, el volumen total de transacciones de stablecoins superó los u$s28 billones en el trimestre. Para poner esa cifra en perspectiva: los volúmenes anuales de estas monedas llevan varios años superando los de Visa y Mastercard combinadas.

El inversor minorista se ausentó: los bots dominaron

Pero no todo en el informe es para celebrar. Desglosando la actividad, aparece una señal de alerta. Las transferencias de tamaño minorista (las que típicamente realizan usuarios individuales) cayeron 16% en el trimestre, la baja más pronunciada jamás registrada.

El volumen no desapareció: lo absorbió la actividad automatizada. Los bots representaron aproximadamente el 76% de todas las transacciones de stablecoins, un nivel que refleja mayor participación de trading algorítmico, arbitraje y provisión de liquidez, pero también una demanda orgánica más débil.

Otro dato que no pasó inadvertido fue que, por primera vez desde el crash de 2022, USDT y USDC siguieron caminos opuestos. La oferta de USDC de Circle creció cerca de u$s2.000 millones, mientras que la de USDT de Tether cayó aproximadamente u$s3.000 millones.

El cambio se alinea con una tendencia que venía gestándose: USDC ganó protagonismo en el trading on-chain y en transacciones financieras más sofisticadas, mientras que Tether enfrenta un escrutinio regulatorio creciente, especialmente en el mercado estadounidense.

Las stablecoins con rendimiento, en el centro del debate legislativo

Gran parte del nuevo crecimiento en emisión de stablecoins vino del segmento de productos con rendimiento (yield-bearing stablecoins), que actualmente vale cerca de u$s3.700 millones y mueve más de u$s100 millones diarios en volumen, según CoinGecko.

Ese mismo segmento es el que tiene en vilo al Congreso de los Estados Unidos.

El debate en torno a la Clarity Act, la ley que busca ordenar el mercado de activos digitales, quedó trabado precisamente en este punto: si las stablecoins pueden o no pagar rendimientos similares a los de una caja de ahorro.

Los grandes bancos, con JPMorgan y Bank of America a la cabeza, presionan para prohibirlo. El argumento es simple: si los usuarios pueden cobrar intereses con dólares digitales, los depósitos bancarios tradicionales empiezan a perder atractivo.

En un país donde las stablecoins representan más de 60% del volumen on-chain local, según datos de Chainalysis, lo que pase en Washington no es un tema lejano: si la regulación estadounidense avanza con un esquema que preserve los rendimientos (aunque sea parcialmente) el ecosistema lo leerá como una señal constructiva.

Si los prohíbe de plano, parte de esa actividad migrará hacia jurisdicciones más permisivas, y el mapa de los dólares cripto podría reconfigurarse.

Por ahora, los números del primer trimestre confirman que las stablecoins no son una moda ni un activo de nicho: son la columna vertebral de liquidez de un mercado que, incluso en sus peores momentos, no para de crecer.

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