El Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió una nota técnica fundamental donde respalda oficialmente la tokenización de activos financieros.

Tobias Adrian, director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, confecci;on un documento en el que la entidad promueve un modelo de tokenización estructurado sobre registros distribuidos (blockchains) con permisos.

Esta infraestructura debe estar gobernada por instituciones reguladas y anclada incondicionalmente en el dinero de los bancos centrales.

La visión del organismo multilateral de crédito excluye explícitamente a las redes públicas, abiertas y sin permisos.

Por lo tanto, la base tecnológica sobre la que operan Bitcoin, Ethereum y la mayoría de las criptomonedas queda fuera de este esquema oficial de finanzas digitales.

El FMI distingue claramente entre la tokenización que se desarrolla dentro del sistema financiero regulado y la que opera en redes de criptomonedas abiertas.

El primer modelo, que el organismo internacional defiende, ofrece beneficios concretos como el asentamiento en tiempo real, la gestión continua de liquidez y un cumplimiento normativo integrado en el código.

Beneficios regulados y el silencio sobre las redes públicas

Para el modelo de tokenización en redes abiertas, el análisis técnico del FMI, de 19 páginas, guarda un silencio total: no menciona ni a Bitcoin ni a Ethereum.

No obstante, el documento especifica que los sistemas tokenizados regulados deben incorporar mecanismos de intervención.

Estos mecanismos son necesarios para pausar o ajustar la ejecución de contratos inteligentes ante cualquier condición de emergencia.

Esta capacidad de anulación es estructuralmente incompatible con el diseño fundamental de las redes descentralizadas.

En estas redes, como es sabido, la inmutabilidad del código es una característica esencial, no un defecto.

La nota técnica del FMI describe tres categorías principales de dinero tokenizado para el futuro: depósitos bancarios comerciales tokenizados, stablecoins reguladas con respaldo en activos seguros y monedas digitales mayoristas de bancos centrales.

Con esta descripción, el FMI las equipara funcionalmente a los fondos del mercado monetario, no al dinero del banco central.

Las stablecoins reguladas y la necesidad de respaldo público

Esta es una distinción con implicaciones directas, ya que las stablecoins privadas no serían activos de asentamiento definitivo.

Requerirían siempre un respaldo público para funcionar con seguridad sistémica.

El documento propone como solución preferida el modelo de "moneda digital sintética de banco central" o CBDC, donde emisores privados respaldados con reservas del banco central ofrecen tokens regulados.

Para mantener esta arquitectura, el FMI propone cinco pilares fundamentales:

El FMI advierte que las economías en desarrollo son las más expuestas a los riesgos de la tokenización, incluyendo flujos de capital volátiles y acelerados por la automatización.

Desafíos para las economías en desarrollo y la trayectoria real del mercado

Otras preocupaciones para estas economías son la sustitución de moneda local por stablecoins en dólares y la erosión de la soberanía monetaria local.

Por otro lado, el documento tampoco aborda la trayectoria real del mercado que supuestamente analiza.

Mientras el organismo construye su hoja de ruta regulatoria, el valor total de activos del mundo real tokenizados o RWA superó los u$s17.000 millones.

El FMI describe tres escenarios futuros para la arquitectura financiera, pero ninguno contempla la adopción institucional que ya ocurre fuera del perímetro regulatorio que el organismo considera deseable. 

La nota cierra con una advertencia sobre la urgencia: la ventana para moldear la arquitectura del sistema financiero tokenizado está abierta, pero no indefinidamente.

Es la misma advertencia que el ecosistema de criptomonedas escuchó por más de una década, con una diferencia: ahora el FMI no pide detener la tokenización.

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