El fenómeno que instaló Javier Milei en 2023 dejó una pregunta abierta en la política argentina: ¿puede volver a pasar? ¿Hay otro outsider capaz de irrumpir desde afuera del sistema y sacudir el tablero?
Una consultora salió a medirlo con nombre y apellido. Y los resultados sorprenden por lo que muestran, pero también por lo que ocultan.
DC Consultores, la firma que dirige Aníbal Urios, incluyó en su último relevamiento de marzo un módulo poco convencional.
A 2.160 personas encuestadas en todo el país entre el 10 y el 13 de marzo les planteó una pregunta directa: "¿Cuál de las siguientes personas públicas te gustaría que se meta de lleno en política?"
Seis nombres y perfiles marcadamente distintos. Ninguno con un cargo electoral vigente. Y un resultado que deja más preguntas que respuestas sobre el estado de ánimo del electorado argentino a 27 meses del inicio de la gestión libertaria.
El estudio tiene un margen de error de ±2,5% y forma parte de un informe más amplio titulado "Aferrarnos al camino. La gran resiliencia social", que también exploró el escenario del peronismo, los factores que los argentinos identifican como freno al crecimiento y la imagen de los principales dirigentes.
Galperin, el empresario que no quiere y lidera igual
El dueño de Mercado Libre se llevó el 30,1% de las respuestas, con una ventaja de más de once puntos sobre el segundo. Y lo hizo sin hacer absolutamente nada para conseguirlo.
Galperin no tiene equipo político, no recorre provincias y negó en repetidas oportunidades cualquier intención de competir en elecciones. Lo que sí tiene es una presencia constante en X (la red social antes conocida como Twitter) donde critica al peronismo con regularidad y muestra simpatía por el rumbo económico del gobierno de Milei. Ese perfil alcanzó para que casi un tercio del electorado lo quiera dentro de la cancha.
"Galperin encarna algo muy concreto en el imaginario de este ciclo político: el empresario exitoso que no necesita la política para vivir bien, pero que podría mejorar lo que la política no logró", analiza para iPorUP Héctor Lucero, analista político. "Esa combinación de distancia y competencia es exactamente lo que el electorado desencantado busca", agrega.
Su nombre circula hace tiempo asociado al PRO como posible candidato presidencial para 2027. Por ahora, él mismo se encargó de cerrar esa puerta, pero las encuestas parecen no haberle avisado.
Mario Pergolini obtuvo el 18,4%. Un resultado que sorprende por la solidez, porque el conductor de "Otro día perdido" no está en campaña, no tiene estructura y su nombre en la política suena más como promotor de otros que como candidato propio.
Hace aproximadamente un año, Pergolini deslizó algo que quedó dando vueltas: que "el sucesor de Milei casi seguro no va a salir de un partido político" sino de algo más parecido a una plataforma de streaming o contenidos. En esa misma lógica, también auguró que Tomás Rebord sería presidente "en diez años".
Que el propio Pergolini aparezca segundo en una medición de outsiders tiene algo de irónico. El hombre que pensaba el fenómeno desde afuera terminó siendo parte de él.
Cómo se completan los principales lugares
En tercer y cuarto lugar aparecieron Diego Recalde con el 17,1% y Agustín Laje con el 15,7%. Ambos son figuras que emergieron en el ecosistema cultural y mediático afín al gobierno de Milei.
Recalde es cineasta, aunque hoy su exposición pública llega más por su participación en paneles televisivos defendiendo al Gobierno que por su obra cinematográfica.
Laje, en cambio, es politólogo cordobés, cofundador de la Fundación Faro (un think tank de derecha vinculado a La Libertad Avanza) y autor de libros que funcionan como biblia ideológica de la nueva derecha argentina y latinoamericana.
La proximidad de ambos al espacio libertario los aleja del perfil "puro" del outsider. Pero el electorado los percibe igualmente como figuras de afuera del establishment político tradicional, lo que explica sus números.
Rebord: el streamer del peronismo que mira desde el otro lado
Tomás Rebord obtuvo el 10,2%. Es el único de los seis con un perfil claramente opositor al Gobierno. Sus editoriales en el canal Blender de streaming son habitualmente críticos de la gestión libertaria, y su espacio político es el más cercano al peronismo renovado.
El dato no es menor: Rebord es, junto a Galperin, el único nombre de la lista con una construcción política activa detrás. Desde el año pasado su nombre suena para encabezar una lista peronista, pero en este ranking de popularidad general (no ideológica) quedó segundo desde el último.
Dante Gebel, el pastor evangélico que recorre el país con su show "PresiDante" y que tiene el único armado político formal entre los seis medidos, quedó último con el 8,5%. A más de 21 puntos del primero.
Gebel es el único de la lista que tiene un grupo de dirigentes trabajando activamente en su posible candidatura.
El espacio Consolidación Argentina nuclea a figuras como Juan Pablo Brey, secretario general de la Asociación Argentina de Aeronavegantes, el ex secretario de Trabajo Lucas Aparicio y el legislador porteño Eugenio Casielles. El discurso que construyeron para él apunta al centro: diferenciarse de Milei sin acercarse al kirchnerismo, con un lenguaje de "valores" que intenta cerrar la grieta.
El problema es que la grieta entre la ambición del armado y los números que muestran las encuestas sigue siendo muy ancha.
El fenómeno outsider: ¿se agota con Milei o tiene continuidad?
En Consolidación Argentina saben que el mayor desafío es la visibilidad. A pesar de haber tenido su propio programa de televisión y de llenar teatros, Gebel todavía carga con un nivel de desconocimiento alto en el electorado general. Esta encuesta confirma que ese déficit, por ahora, no se está resolviendo.
"El caso Gebel ilustra una trampa clásica del armado outsider: los equipos políticos se entusiasman antes de que la figura despegue en la opinión pública", observa Lucero. "Con Milei fue al revés: primero llegó el fenómeno mediático, y la estructura vino después. Acá están tratando de construir la estructura antes de que haya fenómeno", advierte.
La pregunta de fondo que dejó esta encuesta no tiene respuesta todavía: Milei llegó al Poder porque el electorado estaba harto de la política tradicional y buscó algo radicalmente distinto. Ese impulso fue suficiente para llevar a un economista excéntrico y mediático hasta la Casa Rosada. Pero el mismo Milei empieza a acumular los rasgos que el electorado reprochaba a sus antecesores: escándalos, polémicas y la percepción de que el poder corrompe, aunque sea de otras formas.
En ese contexto, la demanda de un nuevo outsider no desapareció. Al contrario, esta encuesta muestra que casi un tercio del electorado querría que Galperin se meta en política, y que figuras sin historia en los partidos siguen teniendo más convocatoria que muchos dirigentes con décadas de trayectoria.
Lo que todavía no está claro es si esa demanda va a traducirse en un candidato real, en un armado político sostenible y en votos concretos. Milei demostró que puede pasar. Pero también demostró que no basta con ser un outsider: hay que ser el outsider correcto, en el momento correcto, con el mensaje correcto. Por ahora, Galperin lidera la carrera de una elección que todavía no empezó.