El Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó que las stablecoins dejaron de ser un simple experimento del mundo cripto y están consolidándose como una infraestructura real de pagos.

En el informe "Stablecoins y el futuro de los pagos: evidencia desde los mercados financieros", el organismo explica que las stablecoins ya son percibidas como un componente que puede transformar la arquitectura de pagos a nivel mundial, una expectativa que se refleja en los precios de mercado y que los inversores también anticipan.

Según el FMI, la aprobación en Estados Unidos de Clarity Act -que establece un marco regulatorio a las stablecoins como instrumentos de pago- provocó una caída del 18% en el valor de mercado de las compañías de pagos tradicionales, equivalente a unos u$s300.000 millones.

Este dato que confirma que los actores financieros las consideran una competencia directa y creciente frente a los sistemas convencionales.

Stablecoins como infraestructura alternativa

Detrás de esta reacción hay un elemento central: las stablecoins no son simplemente una nueva forma de dinero digital, sino una infraestructura alternativa.

A diferencia de los sistemas tradicionales, basados en intermediarios y redes cerradas, las stablecoins operan sobre blockchains públicas, lo que reduce las barreras de entrada y permite transferencias directas entre usuarios sin necesidad de terceros.

Esto aumenta la competencia en el sector de pagos, porque habilita la entrada de nuevos jugadores sin necesidad de desplegar costosas infraestructuras propias.

También abarata las operaciones: las transferencias se liquidan casi de inmediato y las comisiones pueden ser inferiores a un centavo de dólar.

En ese escenario, las empresas enfocadas en pagos transfronterizos son las más expuestas, un segmento históricamente marcado por altos costos y baja eficiencia.

Por su parte, los grandes emisores de tarjetas muestran una mayor capacidad de resistencia gracias a sus redes consolidadas y las compañías que ya incorporaron soluciones vinculadas al mundo cripto son las menos afectadas.

El FMI también advierte en su informe que medir el uso real de stablecoins como medio de pago es complejo, ya que menos del 10% de las transacciones en blockchain corresponden a interacciones genuinas entre usuarios.

No obstante, el cambio que proponen las stablecoins ya está siendo internalizado por los actores financieros y su crecimientos es evidente.

En 2025 las transacciones con stablecoins superaron los u$s33 billones, un incremento del 72% respecto al año anterior. 

En Latinoamérica, particularmente en Argentina y Brasil, las stablecoins se posicionaron como una herramienta para protegerse de la volatilidad de las monedas locales. Lo mismo sucede en países con alta inflación y restricciones cambiarias.

Para el FMI las stablecoins no solo son una innovación financiera, sino una alternativa concreta frente a los problemas que los sistema de pagos tradicionales no pudieron resolver.

Aunque, según el organismo todavía no dominan los pagos, lo más relevante es que los mercados creen que lo harán.

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