Marzo dejó un saldo preocupante para el mundo de las criptomonedas: 20 ataques informáticos le robaron a inversores y plataformas más de u$s52 millones en apenas 31 días.

El número casi duplica lo perdido en febrero (u$s26,5 millones) y representa un aumento interanual del 96%, según datos de la firma de seguridad blockchain PeckShield.

Con este resultado, el primer trimestre de 2026 acumula pérdidas totales que ya superan los u$s164 millones.

El golpe más grande del mes lo sufrió Resolv Labs. Un atacante encontró una puerta de entrada en los servidores de la plataforma y desde allí fabricó 80 millones de tokens USR falsos, sin ningún respaldo real detrás. El resultado fue inmediato: el valor de ese token se desplomó un 80% y el hacker se retiró con u$s25 millones en ETH.

Lo más grave no fue solo el robo directo. La caída de USR arrastró a otras plataformas que operaban con ese token y generó pérdidas encadenadas en Morpho Blue, Euler y Fluid, tres protocolos que quedaron con deudas que no pudieron cobrar. PeckShield lo llamó "Contagio en la Sombra": el daño real se propagó mucho más allá del ataque original.

Marzo también trajo una modalidad que preocupa especialmente: los ataques físicos y las estafas de manipulación personal, que en conjunto sumaron u$s42 millones en pérdidas.

El caso más extremo fue el del trader conocido como Sillytuna, que perdió u$s24 millones después de que un grupo de atacantes lo amenazara con armas y amenazas de secuestro para obligarlo a entregar sus fondos. No fue solo una amenaza virtual: hubo violencia real de por medio.

En otro incidente, una ballena de Kraken (un inversor con grandes posiciones) fue víctima de una estafa de ingeniería social y perdió u$s18 millones. En este tipo de ataques no hay hackeo técnico: los criminales convencen a la víctima de que entregue sus claves o transfiera los fondos voluntariamente.

Venus Protocol completó el podio de los más afectados con una deuda incobrable de u$s2,18 millones, producto de un ataque que combinó manipulaciones dentro y fuera de la blockchain.

El cierre del trimestre deja una advertencia clara: los riesgos en el ecosistema cripto ya no son solo técnicos. La seguridad personal de quienes tienen grandes posiciones se convirtió en una variable tan crítica como la solidez del código de los protocolos.

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