La morosidad en el crédito familiar alcanzó niveles récord en Argentina: casi 40% de los jóvenes de entre 18 y 21 años presentan atrasos en sus pagos y, entre los jubilados, la irregularidad se cuadruplicó en un año.
Según datos del Centro de Estudios del Banco Provincia, la morosidad general llegó a 10,6%, mientras que en la provincia de Buenos Aires trepó a 15,4% en enero.
Dentro del universo de endeudados a nivel general, una de cada cuatro personas acumula atrasos superiores a 90 días en sus obligaciones financieras.
Uno de los segmentos más castigado es el de jóvenes de 18 a 21 años, donde la irregularidad crediticia alcanzó 37,2% en enero, más del doble que un año atrás.
El contexto laboral explica parte del problema: la desocupación juvenil supera el 16% y la informalidad llega a 67,4%.
Además, el acceso al crédito digital mediante fintech expone aún más a este grupo: la mora en estas plataformas es de 42,2%, frente a 34,3% en bancos.
Jubilaciones congeladas y deudas en alza
Para los adultos mayores, la situación también es grave. La morosidad pasó de 2,2% en enero de 2025 a más de 8% en 2026, lo que implica un crecimiento casi cuatro veces mayor.
En este caso, el financiamiento vía fintech tambien muestra tasas de mora superiores: 18% versus el 6,8% en bancos.
La pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones, que cayeron 40% entre 2017 y 2025, obliga a muchos a recurrir al crédito para sostener gastos básicos.
Además, las jubilaciones mínimas permanecen congeladas desde marzo de 2024, algo que agrava la situación de los adultos mayores.
En términos generales, la caída de los salarios es clave para entender este escenario. Desde la asunción de Javier Milei, los ingresos de los trabajadores públicos se desplomaron un 17,9% en términos reales, mientras que los privados perdieron 2,3%.
El incremento de la mora no solo evidencia problemas en los hogares, sino que también proyecta riesgos para el sistema financiero.
A medida que crecen los incumplimientos, se encarecen las tasas y se restringe el acceso al crédito, factores que refuerzan la fragilidad económica.