El mercado cripto arrancó abril con el mismo mal humor que cerró marzo. Bitcoin acumula una caída de casi 22% en el primer trimestre del año y todavía no encuentra un piso convincente.
Pero más allá de la guerra en Medio Oriente (que desde hace semanas opera como telón de fondo para cualquier movimiento de los activos de riesgo) hay dos variables con epicentro en Washington que podrían cambiar el partido en los próximos meses:
- el destino de la Ley Clarity en el Congreso
- el inicio del mandato de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal
No son noticias de hoy, pero su resolución está cada vez más cerca. Y para el inversor argentino que usa cripto como dolarización de facto (las stablecoins representan más de 60% del volumen on-chain local, según Chainalysis) entender qué está en juego es tan importante como mirar el tipo de cambio del dólar blue.
La discusión no es técnica ni filosófica: es de negocios. La Ley Clarity, que el Congreso norteamericano viene postergando desde fines del año pasado, busca establecer un marco regulatorio para las stablecoins. El punto que genera más rispideces es si esos dólares digitales pueden pagar rendimientos a sus tenedores.
Hoy, alguien que tiene USDT o USDC en plataformas como Coinbase puede ganar intereses que, en algunos casos, superan los que ofrece una cuenta bancaria tradicional. Los bancos, lógicamente, rechazan eso. Y presionaron fuerte para que el proyecto recortara esa posibilidad.
El "efecto Warsh": un halcón con matices en la cima de la Fed
El resultado, hasta ahora, fue un proyecto debilitado que le costó el apoyo de Coinbase (la exchange más importante de los Estados Unidos) que se negó a respaldar una ley que limita su negocio de stablecoins. Según reportes del sector, la firma generó una porción relevante de sus ingresos durante el último trimestre de 2025 precisamente gracias a esos rendimientos.
La senadora demócrata Angela Alsobrooks, que negocia el texto junto al republicano Thom Tillis, reconoció sin vueltas que el acuerdo al que están llegando va a dejar a los dos bandos "un poco descontentos".
En el DC Blockchain Summit de la próxima semana se esperan señales concretas sobre los tiempos del proceso. Polymarket le asigna 72% de probabilidad de aprobación durante 2026, pero esa cifra cae si el debate no avanza antes de mayo.
El 30 de enero, Trump nominó a Kevin Warsh para reemplazar a Jerome Powell, cuyo mandato expira el 15 de mayo. Ese mismo día, Bitcoin cayó de u$s90.400 a u$s82.800 en cuestión de horas. La señal del mercado fue clara: Warsh asusta.
¿Por qué? El historial del nominado lo define como un halcón monetario de manual. Durante la crisis financiera de 2008 fue uno de los miembros de la Fed que más insistió en los riesgos inflacionarios, incluso cuando la economía amenazaba con desmoronarse.
Después de salir del banco central, criticó con dureza el programa de compras de bonos que Powell implementó para sostener la economía durante la pandemia. Para los inversores, eso se traduce en una palabra: liquidez más ajustada.
Cuál es en realidad el problema de fondo
Pero el perfil de Warsh tiene más capas que las que el mercado leyó en ese primer momento de pánico.
El nominado también tiene inversiones en empresas del ecosistema cripto, incluyendo Bitwise, uno de los fondos de activos digitales más reconocidos de Estados Unidos.
En declaraciones públicas a principios de este año llamó a la blockchain "el software más nuevo y genial de las finanzas" y advirtió que empujar la innovación al exterior dañaría la competitividad estadounidense.
Sobre Bitcoin, fue más cauto pero no descartatorio: llegó a describirlo como un potencial "depósito de valor sostenible, similar al oro".
La clave, según analistas consultados, va a estar en el orden de sus decisiones. Si en sus primeros meses reduce el balance de la Fed antes de bajar las tasas, el mercado va a sufrir. Si hace lo inverso, el alivio puede ser rápido. La confirmación en el Senado todavía no está sellada —la mayoría republicana es de 53 contra 47— pero los mercados ya la descuentan.
Tres escenarios para el segundo trimestre
Con ambas variables moviéndose en paralelo, el mercado cripto enfrenta un trimestre de alta definición. Desde el sector, las lecturas son matizadas pero coinciden en un punto: la incertidumbre regulatoria pesa más que el precio en el corto plazo.
"Si la Ley Clarity avanza con un esquema que preserve (aunque sea parcialmente) los rendimientos de las stablecoins, el ecosistema lo va a leer como una señal constructiva", adelanta la experta cripto Lucía Ferrer.
La analista consiera que "si la prohíbe de plano, el mercado va a reaccionar mal, y parte de esa actividad se va a mover hacia jurisdicciones con marcos más permisivos".
En cuanto a Warsh, el consenso más extendido entre analistas es que su llegada no es bajista en términos estructurales, sino en términos de transición. Una vez que el mercado sepa exactamente qué política va a aplicar, la volatilidad debería ceder. El problema es el tiempo que tarda ese proceso de clarificación.
Para el inversor argentino, la lectura práctica es la siguiente: en un contexto donde el peso sigue siendo una moneda poco confiable y las stablecoins son el mecanismo de ahorro en la práctica para millones de personas, lo que se defina en Washington en las próximas semanas tiene consecuencias directas.
No en el sentido de que el USDT vaya a dejar de funcionar (eso no está sobre la mesa), sino en el rendimiento que se puede obtener por tenerlo y en la profundidad del mercado que lo soporta.