El crecimiento del negocio de criptomonedas dentro de BlackRock tuvo un impacto directo en la remuneración de su CEO, Larry Fink, quien percibió un salario millonario en 2025, en medio de un año de fuerte expansión para la firma.
Similar a lo que le sucedió al fundador de Binance, Changpeng Zhao, según reveló un informe reciente, la compensación total de Fink alcanzó los u$s37,7 millones, lo que representa un incremento cercano al 23% respecto al año anterior.
El paquete incluyó un salario base de u$s1,5 millones, un bono en efectivo de u$s10,6 millones y una porción significativa en acciones, que fue el principal motor del aumento.
El rol clave de Bitcoin en los ingresos
Uno de los factores determinantes detrás de este salto salarial fue el desempeño del ETF de Bitcoin de la compañía, el iShares Bitcoin Trust (IBIT).
Este fondo generó aproximadamente u$s174,6 millones en comisiones durante 2025, consolidándose como una de las unidades de negocio de mayor crecimiento dentro del gigante financiero.
A esto se sumaron otros productos vinculados a criptomonedas, como el ETF de Ethereum, que aportó ingresos adicionales; en conjunto, el negocio cripto de la firma generó cerca de u$s193 millones.
Por otro lado, el ETF de Bitcoin superó los u$s100.000 millones en activos bajo gestión, posicionándose entre los fondos más rápidos en alcanzar ese volumen en la industria.
El incremento salarial también se explica por el sólido desempeño general de BlackRock: la compañía cerró 2025 con un récord de u$s14 billones en activos bajo gestión, impulsada por los fuertes flujos de inversión y resultados financieros por encima de las expectativas del mercado.
Este contexto reforzó la estrategia de la firma, que en los últimos años pasó de mostrarse escéptica frente a las criptomonedas a convertirse en uno de los actores institucionales más relevantes del sector.
Un negocio con proyección a futuro
La apuesta por los activos digitales no solo impactó en los resultados actuales: el CEO proyectó que el negocio cripto podría generar hasta u$s500 millones anuales en los próximos años, consolidándose como una fuente clave de ingresos dentro de la compañía.
En este escenario, el caso de BlackRock refleja una tendencia más amplia en Wall Street: la creciente integración de Bitcoin y otros activos digitales en las finanzas tradicionales, con efectos concretos tanto en los balances corporativos como en la remuneración de sus principales ejecutivos.