Europa se prepara para extender la regulación de criptoactivos con una posible "MiCA 2.0", que pondría el foco en las finanzas descentralizadas (DeFi) y en las organizaciones autónomas descentralizadas (DAO).
El proyecto surge a partir de un cuestionamiento del Banco Central Europeo (BCE) sobre la verdadera descentralización de los principales protocolos.
Según un informe de la entidad que incluye el análisis del funcionamiento de protocolos como Aave, Uniswap, MakerDAO y Ampleforth, los 100 mayores tenedores de tokens concentran más de 80% de la gobernanza.
Este nivel de concentración se aleja de la idea de descentralización real y pone en entredicho la exención que el Reglamento MiCA otorga a los proyectos sin entidad responsable.
Es por eso que los proyectos que no cumplan con esa condición podrían quedar sujetos a una futura ampliación normativa, conocida como "MiCA 2.0".
Además, gran parte de los activos está en manos de equipos fundadores, tesorerías o exchanges, algo que reduce la transparencia en la toma de decisiones.
La propuesta completa del informe
El informe no constituye una regulación formal, pero sí marca una hoja de ruta. Entre las medidas sugeridas se incluyen:
- reevaluar el concepto de descentralización real
- identificar puntos de control como grandes holders, desarrolladores o exchanges
- exigir mayor transparencia en la gobernanza
- reducir el anonimato en la toma de decisiones
El BCE advierte que hoy es imposible identificar con certeza quién controla muchos protocolos, algo que dificulta aplicar cualquier marco legal.
Por eso, propone mecanismos que permitan establecer responsabilidades concretas dentro del ecosistema DeFi.
Según la opinión de los expertos "MiCA 2.0" no sería una ley completamente nueva, sino una evolución del marco actual para cubrir las brechas que deja expuesta la regulación original.
Si se avanza con esta iniciativa regulatoria, los protocolos DeFi tendrían que identificar responsables legales y cumplir requisitos similares a los de las empresas financieras.
Mientras que las DAO deberían redefinir su gobernanza y aceptar un margen menor de anonimato. Esto podría frenar la innovación en Europa, pero también establecer un estándar internacional sobre cómo medir la descentralización, influyendo en reguladores de otras regiones.
El BCE pretende ampliar su alcance en las finanzas digitales con el desarrollo del euro digital y su mirada sobre el crecimiento global de las stablecoins, a las que observa como una amenaza para las finanzas tradicionales.
En ese contexto, la regulación de DeFi es un paso clave para reforzar el control sobre un sector que crece y se transforma rápidamente.