Un artículo publicado este viernes en el blog del Banco Central Europeo advierte que las stablecoins representan un desafío creciente para la banca tradicional dentro del sistema financiero europeo actual.
El texto fue firmado por Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo, y Frank Elderson, vicepresidente del Consejo de Supervisión, quienes analizaron el impacto de la digitalización de pagos impulsada por actores no bancarios.
Bajo el título "Digital euro: an opportunity for Banks", el documento destaca que las stablecoins emergen como una amenaza directa, en un contexto de transformación acelerada del ecosistema financiero global.
Stablecoins: una presión directa sobre la banca
Según el análisis, las entidades financieras enfrentan una pérdida de ingresos por comisiones debido a esquemas internacionales de tarjetas, además de ceder datos y, en ciertos casos, registrar pérdidas con pagos móviles.
"Con las stablecoins, podrían perder comisiones, datos y depósitos minoristas estables", advierten los autores, señalando de manera directa el impacto potencial que estos activos digitales pueden generar sobre el negocio bancario tradicional.
Las grandes tecnológicas también participan en este proceso, ofreciendo soluciones que erosionan la relación directa entre bancos y clientes, debilitando su control sobre información clave y reduciendo su margen de negocio.
En este escenario, las stablecoins profundizan la tendencia, ya que operan sin depender de la infraestructura bancaria tradicional, captando parte del negocio minorista que históricamente pertenecía a las entidades financieras.
Esto podría afectar la base de depósitos, considerada una fuente estable de financiamiento para préstamos, lo que implicaría un impacto estructural en la capacidad de crédito del sistema bancario europeo.
"En comparación con el riesgo de perder negocio, datos y depósitos a causa de las stablecoins, el euro digital permite a los bancos ofrecer servicios de pago que satisfacen las necesidades cambiantes de sus clientes en la era digital" afirmaron Cipollone y Elderson, directivos del BCE.
"Además garantiza que los bancos reciban una compensación justa, paguen menos comisiones y mantengan los depósitos minoristas como una fuente importante de financiación" agregaron.
El texto presenta al euro digital como una infraestructura común europea, diseñada no para competir con los bancos, sino para permitirles innovar y sostener su competitividad frente a stablecoins y actores no bancarios.
Euro digital: estrategia para preservar el sistema
En este contexto, el Banco Central Europeo impulsa el euro digital como una herramienta clave para fortalecer la autonomía en pagos y preservar la resiliencia del sistema financiero regional.
El proyecto se encuentra en fase de preparación desde 2023, luego de una etapa de investigación iniciada en 2021, en la que se evaluaron distintos escenarios de implementación y uso.
Aunque el artículo no detalla aspectos técnicos ni cronogramas específicos, enfatiza que la meta es adaptar el dinero del banco central a la era digital sin desplazar a la banca comercial.
En un escenario de creciente competencia global y expansión de medios de pago alternativos, el euro digital aparece como una respuesta estratégica frente al avance de las stablecoins en mercados clave.
Los autores concluyen que esta iniciativa es "de importancia crítica para la autonomía estratégica y la resiliencia europea", subrayando su rol dentro del sistema financiero del bloque.
Actualmente, el euro digital es uno de los proyectos de monedas digitales de banco central más avanzados, junto con el yuan digital impulsado por China en el escenario global.
Este enfoque contrasta con la postura de Estados Unidos, donde se prohibió la emisión de este tipo de monedas digitales, argumentando riesgos vinculados al control estatal y la privacidad de los ciudadanos.